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El imperio de los sinsentidos

Me acabo de enterar -por éstas- de que hay matadores de toros, gente que se gana la vida torturando y matando en público a varios animales día sí y día no, que se ponen a devolver medallas de mérito a las Bellas Artes, de puro chulos. Por lo visto, están compungidos por tener que compartir la medalla con otros matadores de toros que no les gustan.

Preguntas:

¿El toreo es un arte? En mi opinión, y en la de cientos de millones de personas más, es una bestialidad injustificable. No un arte, ni mucho menos.

¿Quién/es deciden a quién/es regalan esas medallas? ¿No se puede votar?

¿Esas medallas llevan aparejado un regalo de dinero? En caso de que así fuera, ¿lo pago yo con mi trabajo? Y, ¿lo han devuelto también los Hombres de las medallitas?

¿Qué clase de gentuza devuelve públicamente un premio porque no le parece bien que le den el mismo premio a otro que -cree- no lo merece?

¿Hasta cuándo vamos a tener que tolerar la mayoría de españoles que estamos en su contra, que estos hache de pe sigan cometiendo fechorías, ante el aplauso de su afición?

Mientras procuro desentreñar estas cuestiones, me entero de que otros perfectos estafermos, los de la Conferencia Episcopal, encuentran que es una gilipollez defender al lince ibérico de la extinción, porque su cerebro desquiciado cree que ello interfiere en la defensa de los embriones que no se desarrollan, porque hay mujeres que abortan.

Qué asco de país, a veces. Y luego dicen que Franco ha muerto. Sí, narices.

Sadismo cuaresmal

¿Os habéis enterado? En Italia, los obispos se han puesto originales. Como estamos en Cuaresma (período previo a la Semana Santa en el que los católicos se castigan voluntariamente haciendo penitencia), han sugerido a su feligresía que adopte nuevas maneras de sufrir a lo tonto.

En Módena, por ejemplo, el obispo sugiere no mandar mensajes de SMS mientras dure el período de penitencia. La excusa es que los móviles se fabrican con coltán, un mineral que abunda en regiones paupérrimas en conflicto. Se ve que (1) al obispo modenés le resbala el coltán y sus implicaciones el resto del año; (2) a lo mejor llamar por el móvil no ofende a Dios, sólo enviar SMS’s (¿¿??).

En Venecia, el máximo responsable local de la jerarquía eclesial católica ha decidido sugerir a los masoqui… digo a su parroquia, que no beba agua embotellada, que la gente se dedique a saciar su sed con agua del grifo. En Venecia. ¿Habéis estado en Venecia? Pues eso.

El obispo de Trento es aún más sádico, y todavía más original. Propone un “calendario de ’sacrificios insólitos’ para cada domingo cuaresmal, desde el ‘ayuno virtual’ (nada de facebook o mp3) hasta el ‘ayuno del desperdicio’, el ayuno de alcohol y el ‘ayuno de egocentrismo’.”

Son una panda de descerebrados y de sinvergüenzas, claro, pero, ¿qué puedo decir de quiénes siguen sus desquiciantes sugerencias?

Mandadlos bien lejos, por favor. Si estuviera en mi mano, yo lo haría.

Cómo está el patio

En estos días no hay quien vea un telenoticiero. Y no me refiero sólo a los de Telemadrid, que en general son lesivos, sino a los de cualquier emisora de televisión, local, regional, nacional o extranjera. No hay manera de ver diez minutos seguidos sin resoplar varias veces por noticia: que si los terribles incendios de Australia, que si los EREs, que si tifones, nevadas, temporales e inundaciones.

Los únicos que animan algo el cotarro son los peperos, que se quejan porque los han pillado trincando y a la investigación de sus fechorías la llaman “conspiración”. Coño, les digo como a Felipe González en tiempos de los GAL y la corrupción PSOEra: si no quieres que te persigan, no les des motivos. ¿Os han pillado? Pues no haber espiado, no haber robado, no haberos paseado de esa manera tan descarada por la ilegalidad durante tanto tiempo.

Todo lo demás son desastres y desventuras que anuncian además desgracias por venir.

Así que, una vez más y tal vez más que nunca: “Virgencita, Virgencita…”

Hasta siempre, Escolar

Es posible que hasta aquí, hasta hoy, haya llegado la aventura “izquierdista” del diario “Público”. Ignacio Escolar ha anunciado esta mañana en su blog que ha cesado como director del periódico, y que sus jefes lo han sustituido por un tal Félix Monteira, otro más de los recientes rebotados de “El País”. Monteira se quedó sin trabajo hace una semana nada más (lo habían enviado a Galicia, pidió la vuelta a Madrid y le dijeron que nones, así que se despidió de Prisa), y ya está colocado al frente del diario de Roures y Mediapro.

Esto nos lo temíamos algunos desde hace mucho. Concretamente, yo desde hace casi un año, cuando Ernesto Ekáizer -otro ex-Priso- desembarcó en la redacción de “Público” con un extraño puesto de trabajo, que le otorgaba nebulosas prebendas y aparentemente lo colocaba en una situación privilegiada en lo referente a la línea ideológica del periódico. El experimento Ekáizer sólo duró ocho meses y no fue precisamente un éxito

Sin embargo, se ve que la intención de Roures seguía siendo la de sustituir a Escolar por alguien más “moderado”, les gustará decir a ellos. Por alguien más derechista, me gusta decir a mí. Y en cuanto se ha quedado libre un periodista de Prisa con el perfil deseado, no lo han dudado. Han despedido a Ignacio Escolar fulminantemente.

Lo siento de verdad, y sé que somos muchos los que opinamos lo mismo. No sé si seguiré comprando “Público”, tal vez lo haga al menos de vez en cuando y por el momento. Lo cierto es que no espero nada bueno del futuro inmediato de esta publicación, y menos aún de un futuro más lejano.

En cuanto a Escolar, le deseo lo mejor y confío en que volverá a encontrar el lugar que se merece en la prensa española.

Otra “solución final”

Feliz invierno

Hoy he visto uno de los mejores episodios de “Doctor en Alaska” (o “Northern Exposure”, en el original), en el que llega por fin el invierno a Cicely, por estas fechas, y todos se desean entrañable y cariñosamente “feliz invierno”. Yo también os lo deseo, porque el solsticio llegó el día 21 a las 13.04, así que todo se renueva otra vez, y la vida sigue para los que quedamos por aquí, que cada vez somos más.

A mí me ha gustado mucho siempre la Navidad. Hasta hace algunos años por estas fechas me releía siempre “Christmas Carol”, o “Villancico”, de Dickens. Hace algunas navidades, cuando era aún más naïve que ahora, escribí esto en honor del gran maestro.

Disfrutad y procurad ser felices mañana y pasado. Y recordad: “You better not cry, I’m telling you why: Santa Claus is coming to town”.

Venezuela (II)

Os dejé ayer con el anuncio de que hoy os hablaría de otras cosas relacionadas con mi reciente viaje a Güiria. Voy, pues, a cumplir con lo anunciado.

No esperéis que haga una valoración de la Revolución Bolivariana ni del futuro que le espera, porque eso no sería serio por mi parte. Oí muchas cosas y asistí a muchas conversaciones y a muchas valoraciones de Chávez y de la Revolución, hechas por personas que sí conocen bien la realidad venezolana, pero eso es todo: yo sólo estuve allí unos días. Los suficientes para darme cuenta de que la coyuntura económico-político-social de Venezuela es ciertamente compleja, pero para poco más.

Sigo siendo partidaria de Hugo Chávez, como lo era antes de llegar. Al menos, tengo claras mis preferencias. La oligarquía venezolana es una de las peores del mundo: la basura que emiten día y noche las emisoras de televisión y los periódicos que controlan los económicamente más poderosos, es verdaderamente nauseabunda. Ríete tú de Federico Jiménez Losantos. Al menos, él sólo es uno. En Venezuela, los tipos como él son legión, ¡y salen por la tele a cualquier hora del día! Difaman, asustan, molestan, disparatan, tergiversan y manipulan, sin pausa ni descanso. Comprenderéis que contemplando ese panorama, a una le den ganas de colocarse del lado de los enemigos de esos chacales, de inmediato.

Dejando claro que soy partidaria del Socialismo del Siglo XXI y de la llamada Revolución Bolivariana, es obvio -el propio Gobierno venezolano lo admite- que hay demasiada pobreza en el país (los “ranchitos” o infraviviendas afloran aún y por doquier), aún hay demasiada violencia callejera (sobre todo en Caracas y Maracaibo), queda mucho trabajo por hacer en infinidad de áreas, y la extrema desigualdad entre clases sociales sigue siendo apabullante.

Además, a mí me dio la sensación de que Chávez y su gente aún andan buscando el camino a seguir. Parece que los objetivos a alcanzar sí están claros (así quedó reflejado hace pocos años en documentos oficiales como el de las “Metas del milenio“), pero no los medios por los cuales conseguirlos.

Y eso supone, sin duda, un problema. Un problema que, imagino, el Gobierno bolivariano está intentando resolver. No es descartable que en ese proceso se cometan, y se deben haber cometido ya, muchos errores. Lo fundamental es no salirse del camino para meterse en la charca, como decía Lenin en el “¿Qué hacer?”. Esperemos que así sea: Venezuela tiene muchos frentes abiertos, pero los tiempos que nos esperan pueden suponer una oportunidad para los más desfavorecidos, no sólo en América Latina, sino en todo el mundo. Hay que estar preparados para lo que acontezca.

Dicho esto, mi experiencia personal y concreta con los venezolanos que he conocido ha sido en general muy satisfactoria. Vi ánimo por trabajar por el socialismo en el país (también vi desánimo, pero en menor medida), sentimiento de estar haciendo historia, gran orgullo patrio y tremendo cariño por Hugo Chávez. En pocas palabras, me encontré con un genuino entusiasmo por el cambio, que como no acostumbro a dar con él, me satisfizo verdaderamente. Y ojo que, aunque de todo hay, os aseguro que entre la mayoría de la gente que componía nuestra audiencia, había que buscar mucho para encontrar actitudes espurias. Era mucho más fácil toparse con el empeño auténtico por cambiar Venezuela, el continente americano, e incluso (¿y por qué no?) el mundo entero.

Ahora bien: hace mucha, pero mucha, falta educar a los venezolanos. Y no sólo educarlos políticamente, sino en todos los sentidos. Ya sabéis que la ignorancia de las clases desfavorecidas es la puerta por la que penetra la injusticia. Y hay ignorancias supinas, creedme. Me refiero a precariedad seria de conocimientos.

El Gobierno ha hecho un esfuerzo educador con las Misiones Robinsonianas, pero me temo que no es suficiente. Hay que dar un paso más allá, cuanto antes y con todos los medios al alcance.

Vaya, veo que aún me queda material para otro post. Seguiremos informando.

La salida de Ekaizer

Ocho meses ha durado la protosatrapía de Ernesto Ekaizer en el diario “Público”: Algunos recordaréis el mal presagio que me inspiró su llegada. Yo recuerdo el disgusto que me costó mi ignorancia y mi inocencia, al publicar con sinceridad lo que pensaba del caso en donde por lo visto no se me quería ni ver, aunque yo no lo supiera (idiota que es una). En fin, pelillos a la mar, no me apetece recordar ciertas cosas más de lo estrictamente necesario, ni es mi intención engordar más aún el Ego de C.P. a mi costa.

Pero vayamos a lo que realmente interesa. Es obvio que Jaume Roures se equivocó contratando a Ekaizer, se equivocó gravemente y que su llegada supuso un disgusto para la plantilla, o para parte de ella.

Del mismo modo que el 23 de enero me preocupaba por Ignacio Escolar, hoy me alegro por él y por el resto de la redacción, y como entonces me disgustaba la perspectiva de que “Público” se derechizase -como lectora-, hoy me satisface pensar que Escolar siga siendo de verdad el director del periódico, porque casi siempre estoy de acuerdo con lo que escribe en su blog.

Además, seguro que mi ya casi amigo internáutico Rafael Reig, siempre tan brillante y tan inteligente, a menudo admirable y con frecuencia divertido, seguirá colaborando en el periódico tan bien como lo está haciendo hasta ahora. Y eso también contribuirá en el futuro a que yo pase ratos agradables y satisfactorios.

Todo lo cual redunda en mi bienestar espiritual, que para mí es importante.

La mañana de los micrófonos largos

Qué bien empieza el fin de semana. Resulta que esta mañana a Mariano Rajoy se le ha ocurrido sincerarse con el “campeón” Arenas delante de un micrófono abierto, y conectado con el rack que lleva el sonido directamente a todos los medios de comunicación que estaban presentes, que me temo que eran unos cuantos.

Va y dice que mañana tiene que ir al “coñazo del desfile”, lo que con triste ironía califica de “plan apasionante”. En eso estamos todos de acuerdo, salvo los que desfilan y algún friqui promilitarista, y esa fauna patriotera que va al día de la Raza llena de frenesí.

El problema es, como dice alguien en “Público”, que Don Pimpón el año pasado nos soltó un mitin que no veas, dando lecciones sobre patriotismo y animando a disfrutar de la “Fiesta Nacional” con orgullo y no sé qué. ¿Os acordáis?

Qué hipócrita, qué desvergonzado, qué jeta tiene.

Tengámoslo en nuestras oraciones, porque a estas horas debe estar pasándolo canutas. A ver qué le dicen mañana en el palco: “Mariano, Mariano, ánimo, que este coñazo pasa rapidito”.

Bueno, no doy más ideas, que los de La Verdaz deben estar preparando una edición especial sobre el evento.

Nuestro futuro en sus manos

Lo veo y no lo creo. ZP anuncia que va a inyectar dinero a los bancos. ¡A los bancos! ¿Habéis leído bien? Sí, ¡¡a los ban-cos españoles!! Alarmante, increíble, hasta chiripitifláutico, como diría Reig, este Gobierno de inútiles -porque eso es lo que es, entre otras cosas- que regala nuestro dinero a los mismos que nos lo quitan por otra parte y todos los meses a casi todos los trabajadores, de una manera o de otra, o de varias al mismo tiempo.

¿En tan mala situación están los bancos españoles? ¿No era la mejor banca del mundo, y bla-bla-bla? Solbes ha afirmado hoy mismo que en efecto así es: El vicepresidente económico ha dicho que ”ninguna entidad financiera española está en situación de riesgo de quiebra o insolvencia como la que sufren las de otros países europeos, y añadió que no cree que “ninguna pueda llegar a verse en esa situación”. (…) El vicepresidente señaló que el sistema financiero español “dispone de una gran capacidad para prevenir y gestionar una situación de dificultad”, y aunque las entidades del país “no se encuentran en una situación comprometida”, el Gobierno ha decidido tomar medidas excepcionales para evitar llegar al momento “extremo” que están viviendo los bancos de otros países.” O sea, que no pasa nada de nada, que no va a pasar nada de nada, pero por si acaso pasase, antes que nada, le regalan dinero a los bancos.

Con qué excusa? Tendría gracia, si no fuera cabreante. Con ésta: ”Solbes advirtió en cualquier caso de que “de mantenerse el ritmo de crecimiento de activos dudosos”, en alusión a la morosidad, las entidades “tendrán un deterioro significativo en sus resultados”.”

Es, sigo diciendo, perfectamente alucinatorio que (1) la banca vaya bien, estupendamente; (2) no vaya a pasar casi seguro nada de nada (si quieres te lo miro, pero que no); y (3) si los pobres que no pueden permitirse pagar la cuotas que los atan de por vida a los bancos porque han pedido un crédito personal para ir tirando, o uno hipotecario para tener dónde meterse, dejan de hacerlo, la tragedia para este Gobierno de desvergonzados (que eso también lo son) es la de que la banca gane menos dinero que antes.

Todo lo cual impulsa a este Gobierno de tipejos (que también) a darles dinero a los banqueros para que no pierdan dinero por culpa de sus hipotecados, si es que algún día empiezan a perderlo, que eso aún está por ver.

Es, perdonad que insista, una situación electrizante, petrificadora. Me deja sin otra posibilidad de respuesta que el cabreo más incontrolable.

Para ponerle algo de buen humor al asunto, el PP dice que apoya estas medidas adoptadas por el Gobierno ”siempre que el dinero vaya a las familias”.  ¡Ja, ja! Impresionante. Sí, a las familias de los banqueros va a ir. Menuda oposición, llena de descerebrados y de golfos.

Es increíble, de verdad lo es. ¡En manos de quiénes estamos y de quiénes podríamos estar! Da miedo. Enfada. Y también da vergüenza ajena.