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Sobredosis de Betancourt

Cuando oigo hablar a esta mujer me dan ganas de ponerme como el profesor Tornasol:

Qué mujer tan insufrible. Imagino que en Francia muchos deben de estar de un humor parecido al mío, y probablemente más hartos aún. Sus constantes evocaciones de Dios y de la Virgen, cómo se jacta de rezar el rosario a las 4 de la mañana, su lenguaje empalagoso, los elogios al Ejército colombiano y las alusiones a la patria, y su contribución a la propaganda del régimen de Uribe, sus halagos a los servicios secretos israelíes, todo eso me pone mala de la tripa.

De acuerdo, ya está en la calle, que es donde debe estar. Ahora, por favor, basta ya, no la puedo soportar más. Que esta colombiana, o francesa, o lo que sea, se meta en su casa y que descanse. Por amor de Dios, como diría esta machacante y meliflua devota, que nos deje un poquito en paz.

Sergio Algora, un músico

El otro día alguien me preguntó que quién era “el de arriba”. No le entendí. Luego supuse que se refería al cabecero de este blog, que en efecto, está “arriba”.

Pues los de arriba son éstos: Georges Brassens, el gato Bucky, The Who, The Beatles, Jacques Brel y mi Jazzy. Gatos y grandes músicos. De lo mejorcito de este valle de lágrimas.

Hoy, cuando se celebra The Beatles’ Day en Liverpool, me he enterado de la muerte de Sergio Algora, un músico y escritor nacido el mismo año en que nací yo.

Yo recordaba su música, sobre todo en su etapa de El Niño Gusano: hacían pop divertido y con miga, aunque no exactamente la música que a mí me gusta oír. No sabía nada de sus escritos. Hoy he leído algunos, y me han parecido interesantes, incluso buenos. Parece que Sergio tenía muchas cosas que contar, y aún estaba en ello. (¿Acaso no lo estoy yo?) Además, tenía muchas personas que lo querían, lo cual siempre supone una gran pérdida.

Para Sergio, en este día de los Beatles, dejo en la página el “Get Back” en el terrado de la Apple (interpretado en nuestro año de nacimiento), y su mayor éxito, “Pon tu mente al sol“. Un abrazo para los que lloráis.

Presunto rapapolvo, o más de lo mismo

Miguel Ángel Fernández Ordónez, el gobernador del Banco de España, declaró ayer en un acto organizado por la Cámara de Comercio Estadounidense en España que en el último año “los beneficios empresariales han presionado más sobre la inflación que los salarios”.

¿Habéis leído bien? Sí, habéis leído bien.

Tal vez supongáis que Fernández Ordóñez extrajo alguna conclusión de lo dicho, y que como suele, aconsejó en ese sentido a los empresarios españoles: moderen los beneficios empresariales, por favor, ya ven a qué inflación nos está llevando su infinita sed de ganancias.

Pues no.

Tienen la culpa ellos, pero lo pagamos nosotros. Lo que se le ocurre al gobernador del Banco de España es pedir, también a los empresarios, que “moderen los salarios” de los trabajadores, incluso que eliminen la cláusula de revisión salarial de los convenios colectivos. Coño, como si hiciera falta pedírselo.

¡En manos de qué gentuza estamos, hermanos! ¿Y cómo es que tragamos con este atropello tan descarado? Tal vez porque se nos ocultan las informaciones, o se manipulan para convertirlas en otra cosa completamente distinta.

Veréis. Es curioso, pero en “Público” opinan que Fernández Ordóñez echó ”un rapapolvo a las empresas”. Fijaos en la portada de hoy, toda en colorado. “Público” es el único medio que habla hoy de que el Banco de España también pidió a través de su gobernador, al tiempo que bajada salarial, moderación en los beneficios empresariales. Sin embargo, en el ABC no dicen nada de eso, ni en El Mundo, ni en El País, ni en El Periódico, ni en Expansión, ni en La Nueva España (que trae un amplísimo artículo al respecto), ni aquí, ni en ningún sitio que haya visitado esta mañana.

Yo no estuve ayer en el acto en el que Miguel Ángel Fernández Ordóñez pudo haberle echado un rapapolvo a las empresas españolas, pero conociendo el percal, y comprobando que ningún otro medio se hace eco de que el gobernador del Banco de España pidió a las empresas españolas que se moderen en la obtención de beneficios, y dándome cuenta de que esto último habría supuesto una noticia destacable, cabe preguntarse por qué Público saca la portada que saca hoy.

Pensad lo que queráis, pero a mí me suena mal, y no me gusta.

No hay más preguntas, señoría

Esto se llama ser “buenos amigos” (aparecido en el diario “Público” el 9 de julio de 2008):

Al leer el texto del anuncio: “DRAGADOS y TECSA han ejecutado para el Ministerio de Fomento (…)”, parece que lo han hecho gratis, y que el Ministerio de Fomento es un ente independiente. Lo cierto es que el Gobierno (o sea, todos nosotros) ha pagado, o pagará, a estas constructoras 77,1 millones de euros por esta obra, como podéis comprobar en este enlace.

¿Cómo es posible que el Gobierno tolere que estas dos constructoras presuman de hacer algo con lo que han ganado mucho dinero, y que no es ningún mérito para ellas? Si el mérito existe, y si es de alguien, ¿cómo es que no se lo arroga el Gobierno simplemente, sin hacer favores a esas empresas detestables?

No hay más preguntas, señoría.

Y, ¿contra quiénes se han unido?

A estas alturas es evidente que la Unión Europea es un contubernio que han creado las elites económica y política europeas para protegerse de todo lo que les supone alguna amenaza, molestia o incomodidad. La tragedia es que son cosas como los derechos de los trabajadores autóctonos e inmigrantes o la sanidad y la educación públicas y de calidad, las que suponen un problema para la insaciable sed de beneficios del poder en general, del europeo también.

Ha llegado un momento en el que los que no pertenecemos al poder, o sea casi todos los que vivimos en Europa, tenemos que estar siempre al tanto para intentar evitar que se implanten políticas neoliberales como la llamada “directiva Bolkestein” de liberación del sector servicios en la UE, que entre otras cosas proponía que a los trabajadores se los contratara en cualquier país de la Unión con las condiciones que tendrían en su país de origen. De este modo, un fontanero polaco cobraría mucho menos que un fontanero francés, trabajando para la misma empresa parisina. Un auténtico atropello a los derechos de los trabajadores. La elite de la UE se ha encontrado con una oposición frontal de algunos eurodiputados de izquierdas y de ciertos movimientos sociales en algunos países europeos, debido a algo que aquélla detesta: la publicidad que la oposición popular hace de sus desmanes, y que se ha intentado evitar -y aún se evita- llevando la directiva del Consejo de Ministros europeo al Europarlamento, y de ahí a la Comisión Europea, y vuelta a empezar. Aunque el principio del “país de origen” fue eliminado en uno de los tramos de la larguísima tramitación de esta directiva, aún hay intención de que la liberación de ciertos sectores fundamentales en la economía de países como España siga adelante. Si se aprueba, a partir de 2009 la carrera salarial a la baja -en estos sectores de momento- va a llevar a muchas familias prácticamente a la indigencia, como primer efecto.

Muchas de las veces que no han tenido más remedio que pedir opinión a los votantes europeos se han llevado un buen chasco, y es que no es para menos: todo lo que se les ocurre a estos desalmados son barbaridades que pretenden reducir nuestros derechos en favor de sus beneficios económicos. Que si 65 horas de trabajo semanales, que si los derechos fundamentales de las personas se deben supeditar al derecho comunitario, que hay que privatizarlo todo, etc.

Además la política exterior de la UE, para defender su fortaleza, vomita monstruosidades como la llamada muy apropiadamente “directiva de la vergüenza”, para detener, encarcelar y expulsar a las personas inmigrantes sin toparse con problemas legales.

¿Unión Europea? “Unión del Poder Europeo contra el resto del mundo”, por favor, que no todos somos idiotas.

A San Fermín venimos

Con la fiesta grande de Pamplona tengo un problema: me atrae y me horroriza, me causa espanto y devoción. Es como enamorarse de un mal hombre cuya mezquindad te hace daño, pero produce una irrestible atracción hacia sí. A mí eso no me pasa, ¡gracias a Ganesha!, pero con los sanfermines sí.

De toda la vida, además. Soy antitaurina absolutamente, y siempre lo he sido. Creo que las corridas de toros son repugnantes muestras de crueldad, espectáculos execrables que no veo el momento en que se prohíban. Eso implicaría sin duda que los sanfermines me parecieran también y enteramente algo indeseable.

No es así, sin embargo, o no totalmente. Es cierto que unos animales que se asustan porque hay dos pastores detrás con unos palos, y que se echan a correr sin poder evitarlo, no son peligrosos en absoluto, si uno no se empeña en que lo sean. Es verdad que no es agradable pensar en que los toros corren por las calles porque tienen miedo y quieren protegerse de toda esa turba que les grita y les golpea. Y por supuesto es horrible que esos pobres bichos acaben su vida siendo torturados en público mientras un montón de personas sin escrúpulos jalean a los asesinos.

Pero me gusta el rollo pamplonica, todo eso de los cánticos, los chupinazos, etc. No lo puedo evitar, lo confieso, es así.

De hecho, esta mañana he oído la retransmisión del encierro mientras venía al trabajo, y a poco suelto una lágrima cuando he oído a los mozos cantarle a San Fermín. ¿Tendré una pamplonesa dentro? ¿O lo que tengo es una guiri?

El ataque contra la sanidad pública

La ofensiva de Esperanza Aguirre contra la sanidad pública gratuita y de calidad sigue su desolador camino. Ya supe que los siete nuevos hospitales madrileños -gestionados por empresas privadas- quitarán camas a los actuales, lo cual resultará en que hasta 2010 no sólo no habrá más plazas hospitalarias, sino que incluso habrá menos que ahora. Y aún entonces, el incremento previsto sólo es de 317 camas. Hoy me entero de que el Gobierno madrileño va a eliminar una de cada cuatro camas hospitalarias durante parte del verano.

Mi padre murió el 18 de julio de 2002 en el hospital de La Princesa. Agonizó durante tres días, pero hasta el segundo no lo subieron a planta. La primera noche la pasamos él y yo en una sala de observación de urgencias, rodeados de enfermos a quienes nadie atendía, pasando frío -sólo había una manta para los dos, y por supuesto se la coloqué a mi padre-, y prácticamente sin atención sanitaria. Nos sentimos abandonados. Protesté ante los médicos: no podían ayudarnos. “Lo siento,” nos dijeron, “la dirección ha suprimido un tercio de las camas, no hay nada que hacer.”

Entonces aún no éramos conscientes de las dimensiones de la tragedia que se cernía sobre los usuarios de la Sanidad Pública, cosa que al menos de vez en cuando somos todos.

Los ciudadanos afectados debemos resistirnos a este atropello -otro más-, allí donde ocurra. Lo que es yo, y mientras pueda, no contrataré un seguro sanitario privado: acudiré como hasta ahora a la Sanidad Pública, a la que tengo un derecho al que no pienso renunciar. Tendrán que arrancármelo, a mí y a muchos más.

Dos tazas

- Vaya, tienes el abdomen inflamado. Vamos a hacer una cosa: te voy a pinchar la tripa a ver si te desinflas, que me hace gracia y me entretiene.

Sádico, ¿verdad? Es como si:

- Vaya, hay crisis. Voy a privatizar los aeropuertos y a dar más créditos blandos -más dinero público- a las empresas constructoras, además de preparar un plan para que la banca, las inmobiliarias y las empresas del sector de la construcción puedan seguir obteniendo los mismos beneficios que hasta ahora.

Sí, es lo mismo.

Es increíble cómo estos gobiernos de sinvergüenzas hacen las cosas: ¿a qué irresponsable se le ocurre tomar estas medidas en estos tiempos, y encima vender la moto de que son “medidas contra la crisis económica”?

Seguir alimentando las fauces insaciables de la banca y de las constructoras españolas es hacer daño a quienes peor vamos a pasarlo en los meses venideros, que tampoco nadábamos en la abundancia hasta ahora: el 90% de los asalariados españoles. Privatizar la gestión de los aeropuertos, por otra parte, con cualquier tipo de mejora o ampliación incluida, con ser más de lo mismo, es aún más grave. No sólo veremos cómo empeoran seriamente las condiciones de nuestro paso por los aeropuertos españoles (más pérdidas de maleta, peor trato aún a los pasajeros, más tiendas todavía), como ya ha ocurrido en Reino Unido y Francia, sino que probablemente los viajes nos resultarán más caros que hasta ahora, porque lo lógico es que se incrementen las tasas aeroportuarias. Servicio peor y más costoso.

En resumen, que si no quieres caldo, toma dos tazas. Ése es el famoso plan que presentó el otro día ZP. ¿Veo que alguien discrepe? Ah, no, nadie. Pues muy bien.

Y con este post, se termina el hablar de fútbol por ahora

Además, en realidad no voy a hablar de fútbol, con lo cual los perjuicios son mínimos. No sé si os habéis enterado de que la selección española de fútbol ha ganado la Eurocopa de Austria y Suiza que acaba de terminar. Ayer llegaron los futbolistas con su copa a Madrid, donde los esperaban muchísimas personas en éxtasis, con ganas de celebrar el trofeo, como si lo hubieran ganado ellos. Ya sabéis cómo son estas cosas: siempre es así, en todas partes del mundo. En fin: los jugadores hicieron bromas, dedicaron la copa al respetable público, mantearon al entrenador, y Manolo Escobar cantó una vetusta canción suya llamada “Que viva España“. Seguro que todo eso fue del agrado de las personas que estaban allí: todos parecían pasárselo muy bien. Bueno: cada uno se divierte como quiere.

Pero a mí me atacó una vez más la melancolía: es evidente que en este país de países hay un grave problema de convivencia entre culturas y nacionalidades.

El Parlamento Vasco acaba de aprobar una resolución para convocar un referéndum con el que consultar a la ciudadanía vasca en qué dirección ir para acabar con el terrorismo local y también si los vascos -y las vascas- están dispuestos a intentar la independencia del resto de España. A mí no me parece grave. De hecho, me parece bien: ojalá todos los gobiernos, incluido el vasco en otros menesteres, nos preguntasen a los votantes qué nos parece esto o lo otro, antes de hacer nada. Pues bien: el Gobierno de Madrid y el partido más votado tras el PSOE están de acuerdo en que no puede ser eso, de ninguna de las maneras. No hay nada que hacer: es no y no, y punto.

Y así siempre, constantemente.

Luego tenemos el otro sentido de la guerra: por ejemplo, si en Euskadi ibas durante la Eurocopa con la selección española más te valía ir a celebrarlo en tu casa o en las calles de Ermua, donde sí ha habido jolgorio popular, porque en general no está bien visto que te pasees por las calles de muchos municipios vascos con una bandera española. Y a otros niveles también hay forcejeo, como es lógico, desde Euskadi hacia Madrid. Lo que pasa es que el Gobierno central es mucho más poderoso.

En Madrid pasa lo mismo, pero al revés. Ayer, por ejemplo, Sergio Ramos llevaba una bandera de Andalucía sobre los hombros (no la de España), y Villa una bandera asturiana (no la española). Si hubiera querido, tal vez sí, ¿habría podido Xabi Alonso llevar una ikurriña? ¿O Puyol una senyera? Creo que no.

¿Por qué?

Porque ayer estos chicos eran españoles, no catalanes o vascos. Son nacionalismos excluyentes: o se es catalanista, galleguista, abertzale, o se es españolista. Mi opción personal es no ser nacionalista en absoluto, pero, ¿no es evidente que este conflicto entre nacionalismos es problemático y preocupante?

Adenda: He procurado sortear este festival de idioteces que ha sido la retransmisión de la final y de la llegada de la selección a Madrid, en el que tantas chorradas he tenido que escuchar en los diversos canales que han cubierto la fazaña, inventándome una competición, a ver quién decía la bobada mayor o la salvajada más desagradable. Pues bien: tenemos un ganador. Se trata de María Escario, que ayer hablaba en directo para TVE con un comentarista, reportero o similar, que contaba que no sólo había madrileños en las calles, “también hay colombianos, ecuatorianos, peruanos, gente de todas las nacionalidades que viven en Madrid”. Ojo a la pregunta inmediata de Escario: “Por cierto, ¿has echado en falta algo del bolsillo?” No tengo palabras.

Réditos futbolísticos (segunda parte)

A Zapatero se le ha ido la pinza. Al ser interrogado ayer por el reportero de Cuatro acerca de qué le parecía la selección española, va el tío y contesta que encuentra que es un espléndido equipo, y “reflejo de cómo es ahora la sociedad española en general”.

Increíble, qué descaro. ¿Seremos tan imbéciles como él cree o el imbécil es él? Misterio.