El retorno

¡Hola! ¿Hay alguien ahí? No me sorprendería que nadie leyera hoy este post. No merezco nada mejor: soy consciente de que durante todo el mes de agosto he abandonado el blog, de la manera peor y más desvergonzada.

Pero tengo noticias: ya estoy aquí y vengo para quedarme. A partir de hoy, el blog volverá -poco a poco- a su actividad habitual, a la que tenía antes de que comenzasen mis vacaciones de verano. Que, por cierto, han sido tan cortas como se preveían cuando empezaron, pero divertidas y variadas, llenas de novedades que ya os iré contando.

Ánimo a los que como yo comenzáis el curso hoy -a 1 de septiembre y lunes-. En pocos días, ya estaremos habituados a la cotidianidad otoñal, y de ahí al invierno no hay más que un paso.

A todo esto, el verano se va despacito. ¡Si parece que fue ayer cuando llegó! En fin, sic transit.

Si es que hay alguien por ahí: ¡bien hallada o bien hallado!

Cantimplora

Por lo visto, los chicos que hacían la mili en contra de su voluntad decían que eran “Jeremías” cuando les quedaban “días” para licenciarse, y cuando les quedaban “horas” ya pasaban al rango de “cantimploras”. Estas rimas infantiles dan mucho juego si tu interlocutor es inocente, porque entonces pregunta: ¿Thomas? ¿Qué Thomas? (”un gin tonic, muchas gracias”).

La cosa es que si hasta ayer servidora era “Jeremías”, hoy soy toda una cantimplora: me quedan sólo unas horas para terminar el curso laboral 2007-2008. A partir de mañana se acabaron los madrugones, salvo contadas ocasiones, hasta el mes de septiembre. ¡Qué delicia! Casi no me lo creo, qué felicidad.

A lo mejor alguno os habéis fijado en que últimamente estoy incrustando vídeos de canciones italianas en el blog: se trata de irme haciendo al ambiente del viaje que comenzaremos el próximo lunes, porque tenemos pensado recorrer la Costa Azul y la riviera italiana (parte de la Liguria), atravesar la Emilia-Romaña para llegar a Venecia, y volver por la Lombardía. En total, doce días de travesía hispano-franco-italiana. Un viaje suculento.

Después me llevaré a mi madre a pasar unos días en Tenerife. En los dos viajes me acompañará mi sobrina Candela, que ya tiene once años y está deseando conocer Europa. A ver qué tal se lo pasa.

No sé cuándo actualizaré el blog, no prometo nada.

Espero que todos descansemos lo suficiente como para volver con ganas de enfrentarnos a la crisis y a las medidas que tome el Gobierno de ZP en contra de nosotros para contentar a los empresarios (ayer Solbes habló de nuevo -esta vez en el Congreso- de rebajar salarios y eliminar la cláusula de revisión salarial de los convenios: cuidado con lo que se nos viene encima).

Buenas vacaciones a los que las tengáis, y a los que no, paciencia y alegría.

Un fascista, un tirano asesino y un monarca

El fascista

Parece que no apellidarse Mussolini es mérito suficiente para que en Italia no piensen que el gobernante de turno sea un fascista, haga lo que haga. Por lo visto, Berlusconi es un señor la mar de democrático, y su régimen un modelo de modernidad y de convivencia. Las urnas legitiman cualquier cosa, siempre que no se vaya en contra del Capital.

Lo cierto es que este hombre cruel, mafioso y desvergonzado, cuya situación al frente de Italia debería llenar de miedo y de vergüenza a los italianos, ha conseguido el privilegio de no tener que cumplir la ley de su país. El presidente Napolitano firmó el otro día la ley de inmunidad para cuatro primeras figuras del Estado, que exonera de sus cuentas pendientes con la Justicia a Berlusconi y a otros tres listos más, y que además garantiza que sólo cuatro personas en toda Italia puedan hacer lo que quieran, sin temor a ser juzgados. Algunos jueces se han quejado de este despropósito, inconstitucional e inmoral, pero Silvio Berlusconi ha resuelto la discrepancia llamándolos “rojos comunistas” y “cáncer” de la sociedad. Qué bien, ¿verdad?

Y si lo dicho es grave, a ver a qué os recuerda lo que su Gobierno ha decidido hacer contra los gitanos que viven en Italia: Berlusconi ha ordenado tomarles a todos -niños incluidos- las huellas dactilares, tenerlos controlados y expulsarlos fuera de Italia si se demuestra que no han nacido en el país. Sí, es fascismo puro y duro, de toda la vida.

Sistema que, por cierto, en las primeras fases sólo se mantiene si la gente lo apoya. Y por mucho que me moleste -me gusta mucho Italia- me doy cuenta de que la mayoría de italianos está de acuerdo con lo que está haciendo Berlusconi. A ver lo que tardan los partisanos en agarrar a éste y colgarlo de una plaza de Milán.

El tirano asesino

Hay muchos tiranos, y todos son criminales. Pero ahora me refiero al rey de Marruecos, Mohamed VI, cuyo régimen dictatorial mantiene estos días al borde la muerte a varios inocentes, jóvenes universitarios que permanecen en huelga de hambre en protesta por haber sido detenidos, torturados y encarcelados tras manifestarse pacíficamente en Marrakech para pedir al Gobierno becas algo menos miserables que las actuales y transporte gratis para que los más pobres puedan llegar a sus aulas universitarias, entre otras reivindicaciones igual de modestas y sensatas.

Las atrocidades del régimen de Mohamed VI no se quedan ahí: las cárceles marroquíes, las secretas y las legales, están llenas de presos políticos, periodistas, políticos y discrepantes en general, todos malviviendo en pésimas condiciones y sin derecho apenas a nada. Echad un vistazo a esta página para enteraros sobre los “desaparecidos” saharauis, y haceos aquí una idea de cuánta es la falta de respeto del criminal hijo del criminal Hassan II por los derechos humanos.

Este corrupto enano sádico es también, como el dictador italiano, aliado de los Estados Unidos y la UE, y por ende también de España.

El monarca

A ninguno de los anteriores les ha dicho nunca en público Juan Carlos, el jefe del Estado español, que por qué no se callan o por qué no dejan de hacer otras cosas. A quien sí se lo dijo fue a Hugo Chávez, ¡y sólo porque se estaba metiendo con el imbécil de José María Aznar, con toda la razón!

El hecho es que Venezuela es un país poderoso, extractor y vendedor de petróleo, cuyo Gobierno está deseoso de llevarse bien con el español y con la UE. Hugo Chávez no lo es, pero si fuera un dictador fascista, cruel y asesino, también habría sido recibido en Marivent por el rey de España. Y es que, ya sabéis, Chávez va a vender a Repsol los barriles de petróleo a precio de saldo (veintitantos dólares menos que el Brent).

Lo gracioso del asunto es que por la fachoderecha hay quienes han protestado -pocos: Repsol es Repsol y la Casa Real es la Casa de S.M. el Rey- por la “falta de moralidad de Juan Carlos al recibir a un dictador”.

Qué risa, tía Felisa.

Crónicas de la crisis

Javier Gómez-Navarro, presidente de las Cámaras de Comercio españolas y ex ministro con González, hizo el otro día algunas críticas a lo que el Gobierno hace y deja de hacer para hacer frente -o no- a la crisis que nos toca. Aunque él trabaja para el lado oscuro, y por tanto todas sus sugerencias están dirigidas a salvar los trastos de los patronos (perjudicando a los productores, es la lucha de clases), me gustó una cosa que dijo y que nos vale a todos. Gómez-Navarro está seguro de que uno de los graves problemas con esta crisis es el miedo que se ha despertado entre la población: “psicosis de crisis”, dice él que han creado el PP y el PSOE, los del primero exagerando y tratando de asustar a la gente en beneficio propio, y los del segundo negando la importancia de la situación. Tiene razón Gómez-Navarro, hay malas expectativas por doquier, y desde luego los dos grandes partidos políticos españoles han quedado en evidencia anteponiendo sus intereses a los generales.

La “psicosis”, que no tiene nada que ver con una grave enfermedad mental ni con una película de Hitchcock, en mi caso es más bien temor bien fundado a que en algún momento las sugerencias/exigencias de Pedro Solbes, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el PP y los representantes del Capital, se transformen en medidas efectivas como la rebaja del salario de los trabajadores, que es lo que todos están pidiendo estos días, entre otras cosas.

El otro día Zapatero y Rajoy hicieron sendos mítines fuera de temporada, sin reparar en gastos (parece que sí hay dinero para estas cosas, aunque estemos en crisis), para venderse cada uno como el mejor de los “gestores” en estos tiempos críticos. Ni ellos ni sus colaboradores cercanos valen una patata, pero eso ellos no lo deben de saber. La cuestión es que ZP dijo una frase enigmática: “mantendremos el gasto social”.

Qué bonito suena, “el gasto social”, como si estuviéramos en Suecia.

¿Qué quiere decir eso? Ni idea. ¿Se refiere a la Sanidad pública? No, eso está en manos de las comunidades autónomas, en mi caso de la desaprensiva y desalmada Esperanza Aguirre. ¿A la educación? Tampoco, el mismo caso. ¿Hablará de las pensiones? Puede ser, a lo mejor promete que no va a quitar las pensiones a los ex trabajadores. Hombre, hasta ahí podíamos llegar. ¿Se referirá al subsidio de desempleo? Que se atreva a retirarlo. ¿Habla de los cheques bebé? De verdad, no tengo ni idea.

Mi esperanza es que se refiera a que no va a recortarnos el sueldo, pero como Zetapero no lo ha dicho, y el PSOE no es de fiar, lo cierto es que es una esperanza muy pequeña.

La conclusión es que estos políticos de tres al cuarto, que se dan tantos aires reuniéndose en La Moncloa y luego concediéndonos sus palabras en rueda de prensa (¡qué en serio se toman a sí mismos estos mentecatos!), son auténticos peligros públicos para la mayor parte de los que vivimos en España.

Ya verás qué meses nos esperan. Habrá que estar alertas, porque estos bichos nos hacen una reforma laboral en cuanto nos descuidamos.

Por cierto, ¿alguien sabe dónde están Pin y Pon, Fidalgo y Méndez? Desaparecidos en combate.

Veinte años, que no es poco

“De ordeeen del señor alcaldeee se haaace saber: ¡Que Dios es unoooo y trinoooo!”

“¡Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario!”

“Tú mucha minoría étnica y mucho camelo, pero luego te da vergüenza esperar a un negro.”

“Bueno, o tú eres gilipollas o es que tienes una alergia.”

“—Supongo que me respetarás, ¿eh, Teodoro?
—¿Pero qué guarrada está usted pensando, padre?
—Déjate, déjate, que un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama.”

“—¡Queremos que la chavala sea comunal!
—¡Y turgente!
—¡Que turgente ya es!”

“Ya verá el alzamiento de hostia que me hace este hombre.”

“—…No quiero recordarle poemas de Pedro Salinas, heterosexualmente hablando, o los de Kavafis, desde un punto de vista homosexual. A ustedes los médicos se les reconoce una formación humanística muy por encima de la de los demás científicos…
—Me cago en todos tus muertos, Tirso. Me cago en todos tus muertos uno a uno. La tabarra que me estás dando, Virgen santísima. ¿Pero yo qué te he hecho a ti, vamos a ver?”

“Ahora me dicen que ha escrito usted “Luz de agosto”, la novela de Faulkner, ¡de William Faulkner! Y, ¿no podría usted haber plagiado a otro? ¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner?”

“En los años que llevo de médico nunca había visto a nadie morirse tan bien como se está muriendo tu padre. ¡Qué irse, qué apagarse, con qué parsimonia! Estoy disfrutando que no te lo puedes ni imaginar.”

“—¿Me vas a dejar a mí leer la novela?
—No, no te voy a dejar, no sos intelectual.
—No, pero…
—¿Y entonces para qué te la voy a dejar, para que me la leas mal y me la jodas?”

Todas estas ingeniosas y divertidas frases corresponden al script de “Amanece que no es poco“, la genial película de José Luis Cuerda cuyos veinte años de vida pública se conmemoran estos días en las localidades albaceteñas en las que se rodaron los exteriores.

Esta peli es una de las dos que me hacen reír siempre, por muchas veces que las vea (la otra es “La extraña pareja“). Sé que eso le pasa a mucha gente con este film, y me consta que hay quienes saben de memoria escenas enteras y las recitan a la menor oportunidad. Cada quien tiene sus escenas y personajes favoritos: los míos son Luis Ciges, “el padre”, que consigue dormir bajo techado con la excusa de querer hablar sobre Dostoyevski con una aldeana; Cassen, muy bien en su papel de párroco; Rafael Alonso, divertidísimo haciendo de alcalde cacique (”que no me quiero enfadaaar“); Miguel Rellán, que interpreta a un borracho que se desdobla y tiene a su otro yo cometiendo todo tipo de desmanes por el pueblo; los dos picoletos, que consideran que los guantazos son un recurso poético; su jefe, interpretado por Saza (que pregunta al recién llegado al pueblo si en la política estadounidense “hay mucho Opus” y que dispara al sol porque sale por el Oeste); las asambleas para elegir a la puta y al tonto del pueblo; y por supuesto el maestro de escuela, que protagoniza algunas escenas memorables: ¿recordáis el examen sobre las ingles? También recuerdo mucho la “oda a la calabaza” del labriego poeta, ése que se califica a sí mismo de “hombre muy primario, sujeto terriblemente a las pasiones”.

Veinte años ya. Yo la vi por primera vez en La 2 hace por lo menos quince. Después se la conté enterita a mi amiga Conchi durante un viaje que hicimos a Salamanca. Hasta contada gusta.

Ahora, cuando veo algunas escenas de nuevo, me doy cuenta de que eso de que “el tiempo ha pasado bien por una película” se puede aplicar perfectamente a esta locura de José Luis Cuerda, de quien sigo esperando nuevas fechorías. Felicidades por estos veinte años.

Ute Lemper

Esta mañana he oído en Radio 5, mi emisora preferida, una breve glosa de la carrera, la vida y las numerosas virtudes de Ute Lemper (Münster, 1963), y me he animado a compartir con vosotros mi admiración por esta gran artista alemana. Recuerdo que supe de ella hace unos pocos años, cuando vino a Madrid a presentar el disco “But one day”. A cuento del concierto que ofreció en el Palacio de Congresos madrileño tuve la oportunidad de escuchar entre otras su magnífica interpretación del tema clásico “All That Jazz“, y aunque no me acuerdo de ella a menudo, desde entonces soy una entusiasta de la señora Lemper.

Es una de esas personas que parecen de mentira: además de ser guapa y elegantísima, lo que se descubre enseguida, es inteligente y creativa, tiene una voz que los que entienden de esto califican de “instrumento privilegiado”, y posee un excelente gusto musical. Su gran técnica vocal y su impresionante chorro de voz le permiten versionar a Edith Piaf y a Jacques Brel con la misma calidad que interpreta los viejos temas de Kurt Weill y Bertolt Brecht, y de otros artistas alemanes censurados durante la pesadilla nazi.

Lemper se ha dedicado durante décadas a revivir la música de cabaret de la República de Weimar, con una alegría y una viveza que hacen que las viejas canciones suenen como si hubieran sido escritas para ella. Su preocupación por reivindicar las cosas buenas de la Alemania prenazi es también, y a lo mejor sobre todo, una postura política. En su opinión, Alemania aún no ha aceptado su culpa por lo ocurrido en los años 40: “han tardado cincuenta años en elevar un Memorial del Holocausto en Berlín”, dice.

Parece mentira que esta mujer tan sofisticada tenga su lado canalla, pero lo tiene. En sus espectáculos incluye recitales de poemas de Charles Bukowski, por ejemplo. Y le gusta interpretar “Mein Herr” con el gesto torcido, la mirada descarada y la voz desgarrada.

En fin, que da gusto ver y oír a esta chica. Haced la prueba.

No dejéis que los niños se les acerquen

Es verdaderamente alucinante lo de la Iglesia católica: hay tantas, pero tantísimas denuncias de violaciones, abusos y acosos sexuales, meteduras de mano, babeos descontrolados y persecuciones diversas a menores y a mayores por parte de los sacerdotes de esa santa institución -a los que sus jefes les prohíben tener vida sexual legal-, que el Papa tiene que ir pidiendo perdón a las víctimas por donde quiera que va.

Bueno, menos en España, donde el coro de fricazos con cocodrilos en el polo y águilas en la bandera (los de “Juanpablo-segundo-tequieretodoelmundo”) perdona al clero todo de antemano. Oye, y es que los niños van provocando… ¿Os acordáis?

Si algún día tengo un hijo, cosa que entra dentro de lo posible por cierto, lo mantendré bien apartado de la Iglesia católica y de sus representantes, por lo menos los masculinos. Y no sólo por la secular afición del clero al envenenamiento mental del prójimo, sino también porque el riesgo de que un niño en sus manos sufra maltratos y abusos es demasiado alto.

Que no, no dejéis que los niños se acerquen a los curas.

Mis dibujitos

Ángel se ha empeñado en que os enseñe cómo dejo las hojas blancas que caen por mi mesa de trabajo. Éste es un ejemplo de cómo quedan al cabo de un par de días:

Invalidez por deficiencia

Está bien que haya sido hoy, en el cumpleaños del incomparable Nelson Mandela, cuando me he enterado de que en la conferencia de Abdalá el saudí en Madrid, alguien dijo ayer algo justo, sensato y aprovechable.

Y cómo no, tratándose de una reunión de religiosos, ha sido un hindú. Concretamente, Swami Agnivesh, el presidente de Arya Samaj (”sociedad noble”, en sánscrito), un movimiento doctrinario hinduísta creado a finales del siglo XIX en Mumbai para modernizar el hinduísmo y las tradiciones hindúes en India. Sus miembros toman a los Vedas (los primeros textos en sánscrito) como los únicos libros místicos verdaderos, se oponen al culto idólatra, a las peregrinaciones y a los sacrificios de animales, al sistema de castas y a los matrimonios entre niños, y promueven la educación de las mujeres, y en general el bien físico, espiritual y social de todo el mundo. Uno de los principios de Arya Samaj es que la conducta de sus miembros hacia los demás debe estar siempre guiada por el amor, la rectitud y la justicia.

Cumpliendo con todo lo anterior, Swami Agnivesh se vio obligado a protestar dulcemente por la falta de mujeres en la Conferencia: “La mujer representa a más de la mitad de la humanidad. En el futuro, las conferencias de este tipo deben reflejarlo”, dijo. Menos mal que a uno de los más de treinta ponentes de este concilio, todos ellos hombres, le parece mal la ausencia de mujeres allí.

Su postura contrasta brutalmente con la del ideólogo de la Conferencia, Abdalá, en cuyo desértico y millonario reino sus súbditos sufren una situación descrita por Amnistía Internacional como “un régimen secreto de sufrimiento”. Las mujeres saudíes sufren más que los hombres en su país, como explica detalladamente este informe de AI titulado “Arabia Saudí: Las mujeres, víctimas de graves abusos contra los derechos humanos”, y que afirma que el país árabe hay “leyes y costumbres que discriminan específicamente a la mujer, ausencia de leyes y otras medidas que contrarresten la discriminación, leyes que parecen neutrales pero que pueden tener un efecto discriminatorio sobre la mujer o perpetuar su discriminación, y ausencia de aplicación o aplicación inadecuada de las leyes que garantizan los derechos humanos.” En general, en Arabia las mujeres son apartadas de la vida activa y están condenadas a una existencia sometida al deseo de los hombres que viven con ellas, y que en cierto modo las poseen.

Claro que las religiones representadas en la Conferencia apenas pueden dar lección alguna a la sociedad saudí: ni en el Islam, ni en el judaísmo, ni en el cristianismo, ni en el budismo se trata bien a las mujeres religiosas, sean monjas o sacerdotisas o simplemente miembros (o “miembras”) de la parroquia. En el mejor de los casos, el papel de las mujeres es secundario, de meras comparsas de sus superiores hombres.

Entramos en un terreno complicado: si casi siempre las religiones mayoritarias en el mundo tratan a más de la mitad de la humanidad de modo displicente y discriminatorio, ¿el necesario diálogo entre culturas y civilizaciones debe pasar por los representantes de dichas religiones?

Me opongo rotundamente a esa idea. Y me avergüenza que se haya puesto en escena precisamente en Madrid.

Premio al “facha llorón” de la semana

Esta semana, nuestro distinguido galardón ha recaído en este estafermo:

Se llama Alfonso Bullón. Es el rector de la Universidad San Pablo CEU, un quilombo católico fundado por la Asociación Católica de Propagandistas (un contubernio reaccionario creado en los años de la Segunda República ya os podéis imaginar con qué fines).

Pues bien, a este señorito le parece que hay que colocar ¡placas en las cárceles madrileñas! para recordar a los ¡¡presos nacionales!! que presuntamente estuvieron allí durante la Guerra Civil, y se lamenta de que “el bando franquista sea un sector tan olvidado“.

¿Será tonto, desinformado -recuerdo que es un rector universitario-, o simplemente un sinvergüenza sin escrúpulos?