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June 16th, 2008 — actualidad, política
El viernes pasado tuvo lugar una tétrica reunión en Bruselas: los ministros de Trabajo de los 27 estados miembros de la Unión Europea aprobaban a última hora de la noche una resolución que legaliza en la UE la posibilidad de ampliar la jornada laboral por encima de las actuales 48 horas semanales “si así lo acuerdan el trabajador y el empresario”, hasta 60 horas e incluso 65 en los servicios médicos.
Esta reforma de la directiva de Tiempo de Trabajo nos lleva al siglo XIX, antes de la conquista de la jornada laboral de 48 horas. Es un abuso propio de esclavizadores, incompatible con el derecho al descanso y la conciliación de la vida laboral y familiar.
Aún debe recibir el visto bueno del Parlamento Europeo: ¿creéis que podemos permitir que ocurra algo tan peligroso para nuestra vida y la de las generaciones venideras? ¡Naturalmente que no! No podemos confiar en nuestros políticos: el ministro de Trabajo español, Corbacho, que tuvo muy duras palabras a la propuesta antes de la reunión, no votó en contra: simplemente se abstuvo.
No podemos confiar en estos desaprensivos, ¿a alguien le extraña que Irlanda haya dicho que no al tratado de Lisboa? Si nos dejaran votar, ¿tú qué votarías? ¿No tienes miedo a que cualquier día, en una sala de reuniones en la que como mucho quepan 100 personas, se decida tu futuro y el de tus hijos, una vez más, en contra de tus intereses, tu opinión y tus derechos?
Yo sí, yo tengo miedo, y razones no me faltan.
En fin: no hay mucha bronca en la red contra este asunto, y eso que es lo suficientemente serio como para que la hubiera. Sólo he visto este blog, a cuya iniciativa me uno, y una recogida de firmas on line. Poca cosa, sí, muy poca. Qué miedo.
April 22nd, 2008 — actualidad, política
¿De verdad os parece que esta imagen sea para tanto?:

A mí no, sinceramente. Resulta curioso, por la novedad, ver a una ministra española embarazada. En España incluso resulta novedosa una ministra de Defensa. Bueno, pues hale, ya la hemos visto, vamos a hablar de otras cosas. Circulen, que aquí ya no hay nada que ver.
Todo el que siga dándole importancia a este asunto después de comentar la anécdota con algún chascarrillo más o menos afortunado, es un cutre. Lo malo es que por aquí abundan los cutres, los machistas casposos y los retrógrados (y las cutres, las machistas casposas, etc., aunque en menor número). Y claro, a una la obligan a contestarles, a pesar de mi resistencia. Preferiría hablar de qué medidas deben tomarse para hacer política de verdad a favor de la igualdad laboral, política y social entre los hombres y las mujeres, pero…
A ver qué queréis que haga cuando un taxista me dice -a cuento de lo de Chacón, además- que “la verdad es que hay profesiones que la mujer no debería ejercer”. ¿Cuáles? “Militar, bombero, tornero fresador (sic)…” Una acongojante lista que parece no tener fin.
Qué país tan machista, qué desagradable resulta a veces vivir aquí.
April 9th, 2008 — actualidad, política
“Señoras y señores,” dijo ayer Ana Rosa Quintana en Su Programa, “desde aquí quiero unirme al movimiento a favor del Tíbet.” Pues es lo que me faltaba, me dije: la incontestablemente valiente y luchadora A. R., como en su día hizo la gran intelectual y superviviente Karmele Marchante (la del “que te calles, Karmele”), se une también, arriesgando su puesto de trabajo y acaso su integridad física, al sacrificado movimiento mundial a favor del Tíbet. ¿Y Jesús Vázquez, que ha dicho? Que también, cómo no, que se une, que un momento que encuentre la pegatina, aquí está. No hay más preguntas, señoría.
¿O tal vez sí las haya? Parece que sí. La verdad es que no hace falta buscar mucho para encontrar serios artículos críticos con la gran importancia que se le está dando a esta -por otra parte, detestable- represión de las protestas tibetanas, en claro contraste con muchas otras atrocidades que ocurren en absolutamente todas las partes del mundo, incluida China por cierto, y de las que muchas veces son culpables gobiernos aliados económica, política y/o militarmente de los Estados Unidos, esos “campeones de la libertad y la democracia”, como los define con originalidad el Dalai Lama.
Lo que me quedaba por oír lo he escuchado esta mañana en el taxi: parece que George W. Bush está sopesando si ir o no ir a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos, en protesta y repulsa por el conflicto tibetano.
Hace falta jeta y desvergüenza: no sólo porque los intereses económicos y empresariales estadounidenses en China son muchos y muy fructíferos desde hace cantidad de tiempo (y nadie ha hablado de perjudicarlos), sino porque entre los muchos que deberían recibir muestras de repulsa y desafección está precisamente el presidente de los Estados Unidos, y con él su Gobierno de caníbales fundamentalistas.
Pero bueno, qué más da, ¿no? Lo importante es hacerse el solidario con una pegatina universalmente bien vista, y a correr.
April 2nd, 2008 — política
No pude evitar oír el otro día en la tele que Zapatero había llamado por teléfono al padre de esa niña a la que parece que han asesinado -pobrecita-, para pedirle disculpas porque el presunto asesino de su hija se encontrase libre para matarla, a causa de un -asimismo presunto- error en el juzgado que entendía en una condena previa a este crimen, y que lo tendría que haber mantenido preso. Creo que le dijo que haría lo posible por “depurar responsabilidades”, que es lo que se suele decir en estos casos para decir algo y no decir nada, y tratar de quedar bien. Supongo que el presidente también aprovechó para intentar consolar a este hombre, que por otra parte parece un señor cantidad de sereno, teniendo en cuenta la tragedia que está sufriendo.
En fin. Esa llamada me chirría, por varias razones. En primer lugar, me suena a número populachero, para tratar de quedar bien con el público más que con la familia de la nena muerta. Sospecho esto sobre todo por la difusión que ha tenido el hecho de que Zapatero haya llamado al padre, y por la cantidad de información que ha trascendido. Si hubiera sido una conversación privada, tal vez no habríamos sabido apenas nada de lo que hablaron. Hacer propaganda a costa de un hecho tan desagradable me asquea. Literalmente.
En segundo lugar, esos aires de “resolvedor de problemas de la Justicia” que se da Zapatero no son propios de un presidente de Gobierno de un país democrático en cuya Constitución se reconoce la independencia del Poder Judicial. Por supuesto, dicha independencia no existe, no ha existido nunca, ni existirá, pero al menos el Gobierno debería saber que hay que disimular estas cosas.
En tercer lugar, me saben mal estos distingos a la hora de dar pésames. Si el presidente del Gobierno tuviera que andar llamando a todos los familiares de españoles desaparecidos, asesinados y muertos en accidentes, tendría que dedicar parte importante de su jornada laboral a ello, descuidando otros menesteres más propios de su cargo que hacer de teleoperador gubernamental. De modo que lo lógico es que no se haga este tipo de llamadas, que por no servir no sirven ni como consuelo a la familia de los muertos.
Y en último lugar, me resulta increíble y aborrecible que Zapatero dé por hecho que ha sido ese señor, el acusado de haber matado a la niña, el culpable de este crimen, sin esperar siquiera a una resolución judicial.
Con un presidente tan poco cuidadoso con la presunción de inocencia, no me extraña que luego el personal piense lo que piensa.
March 19th, 2008 — política
Para la gente bondadosa siempre es triste asistir al sacrificio público de un inocente, más aún cuando se debe a razones nada elevadas, como el miedo a perder la posición socioeconómica alcanzada o el terror a ser desposeído de ciertos privilegios. Es el caso que me ocupa: al candidato demócrata a la Presidencia estadounidense Obama lo han obligado a desvincularse públicamente de las declaraciones de quien fue su mentor durante veinte años, y que le dio la inspiración necesaria para dedicar su vida a la política activa.
El asunto es particularmente sucio, porque el personaje sacrificado -un pastor llamado Jeremiah Wright- sólo había dicho valientes y honradas verdades en los sermones que han trascendido por culpa de la traición de Obama: en una ocasión aseguró, por ejemplo, que en los E.U.A. la minoría blanca es la que domina la escena política; otra vez comparó las masacres de Hiroshima y Nagasaki con el atentado del 11 de septiembre de 2001, recordando que el Gobierno estadounidense de entonces cometió aquella barbarie “sin siquiera pestañear”; y en muchas ocasiones ha acusado a los poderes fácticos de su país de marginar a conciencia a los afroamericanos.
Naturalmente, alguien que comparta públicamente esos puntos de vista no tiene la menor opción a llegar a ser presidente de los Estados Unidos, por eso Obama ha optado por dar la espalda a Wright, no sin afirmar al mismo tiempo que su relación personal con el pastor ha sido durante años muy profunda, lo cual no hace sino empeorar las cosas.
Y si lo de lo Obama resulta desagradable, un sistema que obliga a la gente a comportarse de esta vergonzosa manera y la recompensa por ello, sólo puede provocarme asco y rechazo.
March 17th, 2008 — cine, política
El sábado vimos una película imprescindible: “Los falsificadores” (”Die Fälscher” en alemán), que por resumir es una obra maestra que se ha llevado este año el óscar a la mejor película en lengua extranjera. Es una producción germano-austriaca escrita y dirigida por Stefan Ruzowitzky, a partir de las memorias de Adolf Burger, uno de los héroes de la historia, de quien hablaré más adelante.

El personaje sobre el que gira la trama es Salomon (Sally) Sorowitsch, un delincuente que antes de ser internado en diversos campos de concentración nazis se ganaba la vida falsificando documentos oficiales, y cuya aspiración máxima era conseguir falsificar billetes de dólar estadounidense. Él, junto a otros hombres judíos con conocimientos específicos de banca e imprenta, es destinado por el Gobierno alemán a trabajar a destajo dentro de un campo de exterminio -en condiciones particulares-, para una misión secreta llamada Operación Bernhard, de la que no os diré nada por no desvelaros el apasionante guión de la película. Todo -o casi todo- lo que se cuenta en “Los falsificadores” ocurrió de verdad en la Alemania del fin de la segunda guerra mundial, y es ciertamente estremecedor.
El gran personaje (y el gran héroe) de la historia es Adolf Burger, un comunista judío nacido en la actual Eslovaquia que a los catorce años comenzó a trabajar como aprendiz de tipógrafo. Durante la segunda Guerra mundial, antes de que Eslovaquia comenzase a deportar a sus ciudadanos judíos a los campos de concentración alemanes en 1942, Burger fue considerado como alguien con habilidades imprescindibles para la economía del país, lo que lo libró temporalmente de ser deportado. Captado por la resistencia, comenzó a imprimir falsas partidas de bautismo para librar a los judíos citados para la deportación. Su actividad fue descubierta, y su mujer Gizela y él fueron arrestados el 11 de agosto de 1942 y deportados al campo de Auschwitz, donde Gizela fue asesinada más tarde ese mismo año. Él fue asignado a trabajar en la sección de nuevas llegadas, espantosa actividad que lo libró de la muerte. Tras once meses en Auschwitz-Birkenau fue seleccionado para la citada Operación Bernhard, y transferido al campo de concentración de Sachsenhausen, donde se desarrolla la mayor parte del film, en abril de 1944. De ahí fue trasladado al campo de Mauthausen en 1945, en donde fue liberado por el ejército estadounidense el 6 de mayo de ese mismo año. Burger dio en Sachsenhausen muestras de una valentía rayana en la locura, como podréis ver en el film, y su firme actitud ante las órdenes nazis lo enfrentaron radicalmente a algunos de los otros internos de su barracón. El propio Adolf Burger asistió al rodaje de la película, y revisó los borradores de todos los guiones personalmente.
Si habéis visto la película, ¿qué os ha parecido la actitud de Burger y las del resto de internos? Me gustaría saber vuestra opinión… pero procurad no revelar la trama, para no estropearles la película a los que no la han visto.
March 13th, 2008 — actualidad, política
Los habitantes de Gaza condenados a beber un agua contaminada
Por Silvia Cattori (www.silviacattori.net), traducido del francés por Beatriz Morales Bastos
Con toda razón los habitantes de Gaza temen por sus vidas después de que Israel haya encerrado su territorio y prohibido la entrada de los productos necesarios para purificar el agua contaminada, como el cloro. El agua que están obligados a beber pone en peligro la salud de un millón y medio de personas. Les expone a una muerte lenta ya que no es apropiada para el consumo. Ayer una madre de siete hijos de Jabalyia nos contaba su enorme preocupación al no tener otra opción que seguir cocinando con agua contaminada por la infiltración de las aguas residuales y que dársela a sus hijos para que bebieran sabiendo que este agua, muy salada y contaminada, pone en grave peligro su salud. «Nos duelen los riñones y el estómago, pero no tengo medios para comprar agua mineral. Estamos obligados a beber este agua que es absolutamente imbebible». Esto viene de antiguo. En marzo de 2007 ya habíamos evocado este grave problema del agua y también en enero de 2008 al difundir este testimonio: «Desde hace mucho tiempo ya no se garantiza el aprovisionamiento de agua ni tampoco la evacuación de las aguas residuales, que dependen de su conexión a la red eléctrica. Si no hay cambios, nos vamos a hundir de hoy a mañana. Nuestra reserva de agua se ha agotado …Desde que Israel la bombardeó en 2006, la central eléctrica sólo funciona al mínimo de su capacidad. Si no ocurre nada en las próximas horas, nos vamos a morir de sed». Desde entonces la situación se ha deteriorado todavía más. Las autoridades israelíes están haciendo todo lo posible para poner de rodillas a este pueblo cuyo espíritu de resistencia les resulta insoportable, creando así una catástrofe humanitaria al matarlos de hambre y dejarles sólo un poco de agua contaminada. En el mismo momento en que en Gaza niños y adultos están en peligro de morir por enfermedades debidas al agua contaminada la sociedad EDEN SPRINGS, que distribuye botellas de agua en muchos países europeos, advierte a su clientela que «para funcionar adecuadamente nuestro cuerpo necesita menos de dos litros de agua al día» y le propone comprar EDEN, «una agua fresca, pura e intacta ( …) extraída naturalmente de una fuente seleccionada rigurosamente (…) perfectamente equilibrada en magnesio y calcio» y aportar «los beneficios de su pureza para el buen funcionamiento y bienestar del organismo». Ahora bien, resulta que una asociación escocesa de defensa de los derechos de los palestinos (Scottish Palestine Solidarity Campaign) ha lanzado un llamamiento al boicot contra la rama inglesa de esta sociedad, «Eden Springs UK Ltd», porque «es propiedad y está controlada por Eden Springs Ltd/Mayanot Eden, una compañía israelí culpable de graves violaciones del derecho internacional. Eden Springs viola directamente los derechos humanos de los habitantes del Golán sirio ocupado al robar sus recursos naturales, incluyendo la tierra y el agua. La compañía Eden Springs se aprovecha directamente de la explotación del agua del Golán». Este llamamiento subraya que la razón del boicot no es el origen del agua distribuida en Reino Unido por Eden Springs, agua que no viene del Golán, sino que «la cuestión principal (…) [son] las violaciones del derecho internacional por parte de la compañía matriz Eden Springs Ltd/Mayanot Eden », basada en Israel.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=64565
March 13th, 2008 — política
El maquiavélico sistema electoral español
Por Jorge Urdánoz Ganuza (doctor en Filosofía y Visiting Scholar en la Universidad Columbia, Nueva York)
“El sistema electoral español es infinitamente más original de lo que parece a primera vista, y es bastante maquiavélico”. Quien así habla no es ni un desinformado ni un antisistema resentido, es Óscar Alzaga, uno de los padres del propio sistema. Los dos adjetivos que utiliza describen a la perfección la criatura que él y otros miembros de la UCD alumbraron durante la Transición y que todavía perdura.
Puede suceder que el PP quede el 9-M segundo en votos pero primero en escaños.
En las últimas generales, un escaño por Soria supuso 20.000 votos; en Madrid, 100.000.
Su originalidad es tal que los especialistas no acaban de catalogarlo. Aunque la Constitución habla de “representación proporcional”, lo cierto es que las desproporciones en los resultados son de las mayores de la escena internacional. No sólo no se garantiza una proporción más o menos ajustada entre votos y escaños, es que ni siquiera se salvaguarda el mero orden en el que los votantes colocan a los partidos: una formación con menos votos que otra puede conseguir más escaños. Por eso muchos estudiosos del sistema no lo consideran proporcional sino mayoritario atenuado.
Pero un sistema mayoritario se caracteriza por sobrerrepresentar al partido ganador facilitando así que forme gobierno. Y nuestro sistema no siempre beneficia al primer partido: en 2004 las elecciones las ganó el PSOE, pero el más beneficiado fue el PP. Mientras los votantes socialistas recibieron un 3.3% de escaños por encima de lo que hubiera sido proporcional, los populares se vieron agraciados con un 3.7%. De hecho, con el actual empate técnico puede suceder que el PP quede segundo en votos pero primero en escaños, perdiendo y ganando a la vez las elecciones (¡!). Las más elementales leyes de la semántica impiden denominar “mayoritario” a un sistema que posibilita semejante resultado.
Entonces, ¿qué es? Bien, ya se ha dicho: es original. De hecho, lo es tanto que puede afirmarse que su esencia consiste en su inexistencia. El “sistema electoral español” es una construcción meramente verbal que carece de una realidad empírica a la que aplicarse con sentido. Lo que hay son 52 sistemas electorales (50 por provincia más Ceuta y Melilla). Los sistemas en los que se eligen muchos escaños son proporcionales. Los sistemas en los que se eligen 3, 4 ó 5 escaños no. La ciencia política suele estimar que estos últimos tienen efectos “mayoritarios”, algo que a mi juicio no merece el noble principio de mayoría. Por eso, si me permiten la licencia, yo les voy a denominar “distorsionantes”. Porque lo que hacen esos sistemas es distorsionar, y por partida doble y superpuesta.
Pensemos en Teruel, con 3 escaños. Un sistema así distorsiona en primer lugar el propio voto de muchos ciudadanos. Un voto útil no es otra cosa que una emisión de preferencias distorsionada: “Yo prefiero A, pero he de votar por B”. Y distorsiona, en segundo lugar, los resultados. Porque el reparto de escaños va a ser prácticamente siempre de 2 a 1 -aunque el partido vencedor lo sea sólo por un voto- y porque todos los votos a terceros partidos se quedan sin representación.
Conviene entonces no claudicar ante la magia de las palabras: no hay “un sistema electoral español”, y es preferible hablar, como empiezan a hacer los especialistas, de “los sistemas electorales para el Congreso”. La imagen mental adecuada no es la de una entidad más o menos unívoca, sino más bien la de una escala. Una escala en la que se sitúan 52 posibilidades y cuyos límites son por un lado la distorsión y por otro la proporcionalidad.
Soria, con 2 diputados, es un extremo de esa escala; Madrid, con 35, es el otro. Y cada provincia se sitúa de acuerdo a su número de escaños. El 62% de los españoles votan en circunscripciones de 10 escaños o menos, por lo que saben que si su primera preferencia no supera aproximadamente el 10% de los votos, su voto será electoralmente inútil. En ellas se impone a fuego el bipartidismo, ya que sólo el PP y el PSOE pueden en la práctica verse representados (o, en su caso, los nacionalistas). En las cinco provincias en las que habita el 38% de españoles restante serían a priori posibles nuevos partidos e iniciativas, pues la proporcionalidad es elevada. Pero recordemos a Alzaga: no sólo original, también maquiavélico.
Como en un taller de alquimia, la escala que acabamos de describir se encuentra salpicada con unas cuantas gotas de sufragio desigual. Las provincias más pequeñas eligen más escaños de los debidos, disfrutando así de un poder de voto mayor. En las últimas generales el precio del escaño basculó desde las 20.000 papeletas de Soria hasta las 100.000 de Madrid. Tenemos así dos escalas que corren paralelas pero en sentido contrario. La primera nos divide en 52 grupos de acuerdo a nuestra mayor o menor proporcionalidad (sistemas electorales diferentes). La segunda nos divide en otros tantos grupos de acuerdo a nuestro mayor o menor poder de voto (sufragio desigual).
Maquiavelo habría tomado apuntes: los electores cuyos votos son fuertes se hallan en los sistemas “distorsionantes” y por tanto presionados para votar útil o, lo que es lo mismo, a los dos grandes; los votantes eximidos de esa losa psicológica son libres, pero sus votos son débiles. En cifras: en Teruel bastan 25.000 votos para alcanzar un escaño, pero es que eso es un 33% de los votantes turolenses y por tanto sólo el PP y el PSOE pueden permitirse tales escaños de saldo. En Madrid un 3% de los votos suponen 3 escaños, pero es que eso equivale nada menos que a 300.000 votantes.
Aunque centrarse sólo en ellos es ya a mi juicio parte del problema, los efectos del entramado son obvios. Por un lado se impone el bipartidismo y se fomenta la polarización, siendo casi imposible que surja un partido de centro que pueda ejercer un factor moderador. Por otro, la única alternativa para pactar la ofrecen los nacionalistas.
¿Qué hacer? La decisión sobre el sistema electoral configura una situación en buena medida excepcional desde el punto de vista de la filosofía política. Nadie defiende, por ejemplo, que sean las empresas las que redacten las leyes anti-monopolio: esa labor ha de corresponder a instituciones que, situadas por encima de ellas, vayan más allá de sus intereses. Pero el sistema electoral lo deciden los partidos y, ¿qué hay por encima de ellos? “La ley y el Estado de Derecho”, se dirá, pero es que la ley y por tanto el derecho son, empezando por la propia Constitución, creaciones suyas.
Si hay otro cuerpo en el Estado que comparte esa situación soberana de los partidos es el militar. El ejército no tiene por encima nada que pueda controlarlo, lo que explica el destacado papel que el honor y la obediencia han desempañado siempre en su código moral: son nuestra única garantía. De ahí que, de la misma manera que la democracia sólo germinó cuando las cúpulas militares interiorizaron de verdad su acatamiento al poder civil, compartieran o no sus designios, la regeneración de la democracia sólo será posible cuando las cúpulas partidistas asuman ciertos principios, convengan o no a sus intereses.
Por eso, a pesar de que de ellos no se escuche ya últimamente ni el más leve susurro, resulta fundamental volver a hablar de principios. Cuando uno lee a los viejos defensores del ideal de la proporcionalidad descubre los valores que la nutren: a los electores les garantiza libertad; a los resultados, justicia. Y cuando uno vuelve a los clásicos de la democracia, recuerda que hay un valor que bajo ningún concepto puede claudicarse: la igualdad del voto. Son las elites de los grandes partidos las que han impedido que esos tres valores sean hoy y ahora una realidad entre nosotros. Llevar los principios al centro del debate y recordar lo que significa “inalienable” es el primer paso para evitar que puedan seguir haciéndolo.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/maquiavelico/sistema/electoral/espanol/elpepiopi/20080216elpepiopi_11/Tes
March 12th, 2008 — actualidad, política, vivienda
Hoy ha llegado a mis ojos el informe completo de las Naciones Unidas sobre el estado de la vivienda en España, elaborado a partir de las conclusiones extraídas por el Relator Especial de Naciones Unidas por el Derecho a una Vivienda Adecuada, Miloon Kothari, en su Misión en el Estado español de finales de 2006.
Copio y pego los comentarios que me han llegado junto con el informe, porque me parecen muy acertados y los suscribo completamente: “Tras un primer vistazo, y teniendo presente que se trata de un documento elaborado por una organización poco sospechosa de aspiraciones revolucionarias, el contenido me parece excepcional. Parece mentira que tales cosas nos las tenga que decir la ONU, y que en este país se haya guardado un silencio tan vergonzoso al respecto (aunque sobre todo sorprende el silencio de la izquierda política institucional, naturalmente). Es llamativo que la ONU denuncie la inexistencia de parques de vivienda pública en alquiler, la utilización de la vivienda protegida financiada con fondos públicos para incrementar el lucro de promotores y banqueros en lugar de para garantizar el derecho a techo de la ciudadanía, así como el tinglado de ladrillo y corrupción económica y política y el incumplimiento en esta materia de mandatos constitucionales. Es un escándalo que tal denuncia de una situación que se presenta como dramática haya sido pasada por alto en plena campaña electoral, como el hecho de que la izquierda no haya agitado con la noticia es síntoma de su lamentable estado.”
En efecto, las conclusiones del informe son tremendas, y aunque no nos pueden sorprender porque sufrimos la situación en carne propia, resulta muy perturbador leer en un documento de las Naciones Unidas frases como las siguientes, referidas a la situación de la vivienda en el Estado español: “Existe una considerable distancia entre las políticas habitacionales aprobadas por los diferentes poderes públicos del Estado y los compromisos internacionales e internos adquiridos por éste en materia de derecho a la vivienda. (…) A pesar de las variadas intervenciones públicas en materia de vivienda, es muy elevado el número de personas que carecen de una vivienda segura y asequible. Entre otras razones, esto se debe a que, por un lado, no pueden acceder al mercado inmobiliario libre o lo hacen en una situación de endeudamiento excesivo, y tampoco pueden, por otro, acceder a una vivienda protegida, bien porque no cumplen los requisitos de acceso, bien porque, aun cumpliéndolos, el número de viviendas de este tipo es insuficiente para dar cobertura a todas las necesidades.”
Ningún Gobierno español, central ni autonómico, han hecho en realidad nada por frenar la construcción desmedida y en cualquier parte de viviendas destinadas a la propiedad privada, no toman medida alguna en contra del aumento del precio del alquiler, ni ofrecen viviendas de protección oficial a precios razonables y accesibles de verdad, en número suficiente para cubrir la creciente necesidad de viviendas dignas, a las que todos tenemos derecho, como aseguran numerosísimos convenios internacionales suscritos por el Estado español, por no hablar de los marcos legales europeo y nacional.
Va a haber que obligarlos, como insisten en hacer las asociaciones creadas para pelear por el derecho a una vivienda digna. De otro modo, no hay nada que hacer.
March 11th, 2008 — actualidad, política
Las palabras de Isabel San Sebastián en Telemadrid la noche electoral no daban lugar a dudas: estaban siendo dictadas por la mismísima Esperanza Aguirre. De otro modo, no habría sido capaz de opinarse encima de la manera en que lo hizo (ya sabéis lo poco que le gustan a Aguirre las opiniones improvisadas). San Sebastián repitió al menos una vez -seguro que cuando no mirábamos lo volvió a hacer- que Mariano Rajoy y Acebes (sic) debían comenzar de inmediato a recoger sus cosas. Sus palabras exactas fueron que era imprescindible que hubiera en la cúpula del PP una “sucesión ordenada”.
Esas mismas dos palabras, “sucesión ordenada”, las hemos vuelto a escuchar esta mañana en Radio 5. El locutor se refería al ambiente que parece que se respira en el PP en ese sentido. Nos ha chocado escuchar esas mismas palabras de nuevo: nos ha parecido enseguida que la Führeresa está calentando en la banda, y dejando caer aquí y allá eso de la “sucesión ordenada” de Rajoy, para que no quepa duda alguna de que hay aspirantes a ocupar su lugar.
Soledad Gallego-Díaz, en “El País”, opina que “buena parte de la estructura del PP apuesta por una “sucesión ordenada” de Rajoy, es decir no por un anuncio inmediato de retirada sino por un proceso más largo en el que Rajoy se haría cargo, de nuevo, de la réplica a Zapatero en el discurso de investidura y de la marcha del partido como mínimo en los próximos tres o seis meses, quizás con un nuevo portavoz parlamentario“.
Seguramente tiene razón, pero no puedo dejar de pensar que por “sucesión ordenada” en el PP entienden “sustitución exigida” por Esperanza Aguirre y Aznar. Ya veremos qué pasa.