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No queremos ser estúpidas

Hay un vídeo musical que me tiene muy contenta desde que lo vi por primera vez. Se trata de uno de los éxitos de la cantante estadounidense “P!NK”, también conocida como Pink, una chica llena de talento, de fuerza y de personalidad, descarada y divertida, con mucho sentido del humor.

Ya que por desgracia tales características no son demasiado frecuentes en el panorama pop ni en ningún otro ámbito, creo que merece la pena detenerse en el trabajo de Pink. Concretamente, en la canción a la que me refiero ahora, “Stupid Girls”, un tema bastante bueno e interpretado por su autora de una manera muy convincente. En esta canción, Pink se burla de los roles femeninos que ella considera que se transmiten hoy en día como modelos a seguir por las niñas estadounidenses. Coincido con ella en que hay una moda repugnante en los Estados Unidos por convertir a las mujeres en bultos sospechosos, puros objetos de deseo sexual, tontas y superficiales hasta la extenuación, obsesionadas con la comida, la ropa y la cirugía estética. Es una moda que se explica con la radical derechización que la sociedad estadounidense ha sufrido en los últimos años. “¿Dónde quedan los sueños de una mujer presidente?”, “¿dónde se han ido las personas inteligentes?”, se pregunta Pink en la canción. No son malas preguntas.

El vídeo muestra a Pink convertida a la vez en un ángel y un diablo que tratan de influir a una niña. El ángel le muestra a la niña lo ridículas que son las celebridades femeninas que aparecen constantemente en la televisión (Paris Hilton, Beyoncé, las gemelas Olsen, etc.), ante lo cual la nena acaba por elegir un balón de fútbol para jugar, dejando de lado unas muñecas Barbie y un piano de juguete.

La letra de la canción dice cosas buenas:

Stupid girl, stupid girls, stupid girls
Maybe if I act like that, that guy will call me back
Porno Paparazzi girl, I don’t wanna be a stupid girl
Go to Fred Segal, you’ll find them there
Laughing loud so all the little people stare
Looking for a daddy to pay for the champagne

What happened to the dreams of a girl president
(…) Where, oh where, have the smart people gone?
Oh where, oh where could they be?

(Chicas estúpidas,

A lo mejor si me comporto así, ese chico me volverá a llamar.

Chica de los fotógrafos de porno, no quiero ser una chica estúpida.

Vete a Fred Segal, ahí las encontrarás,

Riéndose bien alto para que todo el mundo las mire fijamente.

Buscando un fulano que les pague el champán

¿Qué pasó con los sueños de una mujer presidente?
(…) ¿Dónde se han ido los listos?
¿Dónde pueden estar?)

Menos mal que aparte de París (Hilton) nos queda Pink.

A palabras necias, Vinicius de Moraes

Hace algo más de un mes decidí comprarme un reproductor portátil de archivos musicales. Es la mejor decisión que he tomado desde que Ángel y yo resolvimos casarnos.

Este aparatito me ha facilitado la vida de una manera increíble. Ahora puedo pasar horas escuchando buena música en lugar de las estupideces habituales que salen de la mayor parte de los aparatos fonadores del personal.

Ayer metí los cedés de Vinicius de Moraes en La Fusa. Resulta maravilloso transformar a conveniencia las malignas palabras de Rajoy (”como yo soy coherente y defiendo principios, puedo decir que quisimos la paz en Irak y la queremos en el Líbano”), por los versos de Vinicius cantados por María Creuza

Eu sei que vou sofrer a eterna desventura de viver / a espera de viver ao lado teu por toda a minha vida

O las frases malintencionadas que nos dedican los jefes y/o las gentes crueles y pérfidas con las que a veces nos encontramos, por las que escribió Gilberto Gil y canta Maria Bethânia

Prefiro ter toda a vida
A vida como inimiga
A ter na morte da vida
Minha sorte decidida

Las tontunas de los presentadores del telediario las podemos cambiar así de fácil por

Berimbau me confirmou vai ter briga de amor / tristeza camará

Y así todo.

Me gustaría poder hacer lo mismo con el resto de los sentidos, pero me conformo con esto, de momento. ¿Qué haría yo si no fuera por gente como Vinicius? Prefiero no pensarlo.

La mejor canción del verano

Se habla mucho de las canciones del verano, frecuentemente para criticar el fenómemo. Debo reconocer que figuro entre las filas de los que lo critican con fervor, por lo general.

Sin embargo, como en todo aquí también hay casos excepcionales. Entre las canciones que escucho siempre con deleite, y que consiguen transportarme a un estado de ánimo mucho mejor, se encuentra una de éstas “canciones del verano”. Y no una de ésas que por casualidad se escuchan con frecuencia durante la estival ociosidad, sino una canción de verano comme il faut: de las que habla de amoríos estivales, playa, sol, chicas y relajo. Para acabar la broma, es una canción italiana.

Se trata de la maravillosa “Legata a un granello di sabbia” (”Ligada a un grano de arena”), una canción del compositor Nico Fidenco, que amén de alguna otra tonada de éxito se ha dedicado sobre todo a las bandas sonoras para películas italianas. Supongo que la belleza de la canción ha provocado la leyenda urbana que la acompaña, que si no fuera por lo trágico de su final merecería ser cierta.

Se cuenta (a mí me lo han contado dos o tres veces) que Fidenco presentó la canción al Festival de San Remo, seguro de su clamoroso triunfo. Según la historia, el jurado no habría alcanzado a comprender que su composición era la mejor de todas las presentadas al festival, y habría decidido otorgar el primer premio a otra canción, muy inferior en calidad. Como resultado de su gran decepción, el pobre músico habría decidido acabar con su vida entre bambalinas.

Conmovedor, pero falso. La realidad es mucho menos trágica: Ignoro si Fidenco sigue aún vivo, pero puedo aseguraros que al menos ha vivido cuarenta años después de que compusiera la canción de sus supuestas desdichas. Cuenta que él sólo participó una vez en San Remo, en la edición del 66 junto a Cher, con quien hizo el más espantoso ridículo, entre otras cosas porque la estadounidense no se había aprendido el texto de la canción, que por cierto no era obra de ninguno de los dos. Lo que ocurrió con “Legata a un granello di sabbia” fue, simplemente, que Fidenco la hizo llegar en 1961 al jurado del Festival, que la descartó sin más.

Poco después se demostró que el jurado de San Remo careció de perspectiva comercial (y, permítaseme, de buen gusto) al rechazar la canción, que llegó a ser número uno en varias listas de ventas europeas.

Corre el rumor de que hay una manera de buscar canciones por la red de una manera, digamos, poco ortodoxa. A lo mejor podríais intentar encontrarla y decirme qué os parece.