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June 20th, 2008 — actualidad, medioambiente
Hace sólo unos días ha comenzado una campaña promocional de Endesa, en realidad la continuación de la penúltima, con el mismo lema: “Para los hijos de tus hijos”. En ambos casos la empresa energética española pretende lanzar el mensaje de que es una corporación responsable, respetuosa con el medio ambiente y comprometida con el desarrollo sostenible. En los anuncios que estos días tenemos ocasión de ver en la tele, varios actores que interpretan a trabajadores y clientes de Endesa nos leen una carta presuntamente redactada colegiadamente por “todas las personas que forman Endesa”. Se trata de un intento por emocionar a los espectadores y presuntos clientes, a base de decirnos estas cosas: “Querido Juan, o María, o Hugo, o Pamela, querido ser humano: tenemos que volver a imaginarlo todo. Endesa, como todo el mundo, se acerca al desafío más importante y estimulante de su historia: reinventar nuestra manera de estar y vivir en el planeta”. Con vaguedades así, es difícil saber de qué están hablando realmente, pero a todos nos suena a buenas intenciones medioambientales.
La pregunta es, ¿es creíble que Endesa sea una empresa comprometida con el respeto al planeta y a los que vivimos en él? Me temo que no.
Esta empresa, que hace sólo unos días recibió el Premio Atila que concede Ecologistas en Acción a la empresa que en el último año ha destacado por su contribución a la destrucción del medio ambiente en la isla de La Gomera, tiene un largo historial de denuncias por atentar contra el medio ambiente, la flora, la fauna y la población humana (y los hijos de sus hijos) en todas las partes en las que Endesa se ha instalado.
En la Patagonia, la empresa eléctrica en asociación con otra empresa local, tiene prevista la construcción de cinco presas en dos de los pocos ríos que aún quedan vírgenes en el planeta. Greenpeace y muchas otras agrupaciones en el mundo, llevan mucho tiempo trabajando por impedir esta monstruosidad, que supondría acabar sin remedio con uno de los últimos reductos completamente naturales de la Tierra.
En Galicia, varias organizaciones ecologistas han denunciado que Endesa rellenó con agua de lluvia una antigua mina, cometiendo con ello un grave perjuicio para la zona con una acción que había sido descartada en el informe de impacto medioambiental elaborado ad hoc.
En Andalucía, la delegación de Medio Ambiente abrió hace poco más de un mes un expediente a Endesa por talar 146 árboles en la Sierra de Grazalema, un parque natural entre Cádiz y Málaga. Ecologistas en Acción ha denunciado en muchas ocasiones los abusos de la empresa y su conducta desconsiderada con el entorno, que según la organización ecologista siempre antepone el beneficio económico sobre la salud de los ciudadanos y el respeto al medioambiente.
Uno de los casos más tristes que ha denunciado últimamente Ecologistas en Acción en Andalucía es la muerte de buitres leonados al chocar con un poste eléctrico de Endesa situado en una localidad onubense.
En La Gomera, una asociación ecologista denunció hace unos meses la limpieza “silvícola” que Endesa lleva tiempo haciendo bajo las líneas de media tensión de la isla de La Gomera, una práctica que está acabando con la vegetación de amplias zonas de la isla.
Podría seguir, pero creo que no hace falta.
Es evidente que Endesa es una digna representante de las grandes empresas españolas -como su ex presidente Pizarro lo es de los altos ejecutivos de aquéllas-, un monstruo sin conciencia ni vergüenza, nocivo y destructor, una máquina de obtener beneficios económicos cueste lo que cueste y pese a quien -o a lo que- pese.
Ahora, además, nos quieren tomar el pelo: “para los hijos de tus hijos”. Será para los hijos de los hijos de los directivos de la empresa, como mucho, y ni siquiera.
October 15th, 2007 — Antiguo portal, medioambiente, política
Igual que ha hecho Pako con su blog, y siguiendo su pista, me he adherido a la iniciativa de esta web: se trata de que los blogueros que lo deseemos publiquemos algo acerca del medio ambiente.
Como la web no aclara si lo que debe publicarse ha de ser a favor o en contra de dicho medio ambiente, o si se trata de hablar de la biosfera en general o de algún ecosistema en particular, supongo que se trata de una acción de tema libre.
Y así me lo tomo. La verdad es que me viene bien el acicate cibernáutico, porque en tal día como hoy -antes de saber de esta acción bloguera- quería hablar de Al Gore, de su campaña acerca de los peligros del calentamiento global, y del reciente premio Nobel de la paz que la Academia sueca le ha concedido, entiendo que por dicho mérito. Dejo de lado generosamente los crímenes contra la humanidad que Gore cometió en su etapa de vicepresidente de los E.U.A., y que son verdaderamente incompatibles con el hecho de merecer un galardón por méritos en favor del pacifismo, pero no puedo dejar de manifestar mi asombro por esta condecoración, a mi entender inmerecida e inexplicable, atendiendo exclusivamente a criterios relacionados con la labor “ecologista” de Al Gore.
Es cierto que el premio Nobel de la paz es un reconocimiento ecléctico, que en la práctica se utiliza muchas veces como un cajón de sastre para premiar actitudes variopintas que merecen una recompensa, desde el punto de vista de la Academia sueca. De eso no me quejo: lo que me preocupa es que se le otorgue la misma importancia al espectáculo ecológico de Gore que a los progresos de los investigadores del Panel de Cambio Climático de las Naciones Unidas, que han recibido ex aequo el Nobel, y cuyas conclusiones acerca de las consecuencias del cambio climático y el crecimiento demográfico son mucho más rigurosas que las que Gore muestra en su filme “Una verdad incómoda”, de contenido ampliamente discutido en la comunidad científica, y cuyo título no se ajusta a la realidad: hay muchas voces discordantes que discrepan con que dicha verdad sea tan “incómoda”, al menos para los poderosos.
Se diría, y hay quien lo dice, que hacer tanto hincapié y tan rabioso en este asunto es sospechoso y oculta varias trampas de las que más vale escapar cuanto antes. Para despejar dudas al respecto, hay varias preguntas que hay que plantear y cuyas respuestas son importantes: ¿Es cierto que hay un calentamiento global? Sí, casi nadie lo niega. ¿Se han producido alguna vez en la historia del planeta otros sucesos similares? Sí, se han producido: es un fenómeno cíclico. ¿Cuál es el problema, entonces? Que el período inter-calentamientos se ha reducido. ¿La causa del calentamiento global es la emisión de CO2 a la atmósfera? No únicamente. ¿Hay algún otro problema que ataña seriamente a la humanidad y a los demás seres vivos del planeta, y cuyas consecuencias puedan hacerse efectivas antes de las consecuencias del cambio climático? Sí, hay muchos otros problemas de índole medioambiental que ya están causando desastres sin cesar, cientos de miles de fallecimientos y otras desgracias, una situación que en el futuro y si no se remedia, sólo puede empeorar.
Gore no habla de la desertización, el agotamiento de los recursos naturales, el exterminio de especies animales y vegetales a causa de la explotación exhaustiva de la naturaleza, el deterioro de los parajes naturales, la contaminación provocada por la industria, el desastre que suponen las guerras, y tantos otros atentados contra el planeta que sí tienen una solución inmediata que necesitamos poderosamente.
Algunos científicos críticos como Bjørn Lomborg (el organizador del Consenso de Copenhague, autor de “El ecologista escéptico” y asimismo diana de numerosas críticas), dicen algunas cosas de interés en las que merece la pena detenerse para reflexionar críticamente: “La cantidad de gente que padece de hambre depende mucho menos del clima que de la demografía y los ingresos. Recortes extremadamente costosos de las emisiones de carbono podrían derivar en que haya más gente desnutrida. Si nuestro objetivo es combatir la desnutrición, políticas como proporcionar nutrientes a quienes los necesitan son 5.000 veces más efectivas a la hora de salvar vidas que gastar miles de millones de dólares recortando las emisiones de carbono. De la misma manera, el calentamiento global tal vez aumente mínimamente la malaria, pero las reducciones de CO2 serán mucho menos efectivas a la hora de combatir esta enfermedad que los mosquiteros de red y la medicación, que, por poco dinero, pueden salvar 850.000 vidas por año. En cambio, el costoso Protocolo de Kyoto impedirá apenas 1.400 muertes de malaria anualmente. Mientras nos preocupamos por los efectos lejanos del cambio climático, no hacemos nada para enfrentar las cuestiones que afectan al planeta hoy. Este año, la desnutrición matará a casi cuatro millones de personas. Tres millones de vidas se perderán en manos del VIH/SIDA. Dos millones y medio de personas morirán por contaminación ambiental bajo techo y al aire libre. Una falta de micronutrientes y agua potable se cobrará dos millones de vidas cada una. Cuando la atención y el dinero escasean, lo que importa es abordar primero los problemas con las mejores soluciones, haciendo el mayor bien posible a lo largo de todo el siglo. Si nos concentramos en resolver los problemas de hoy, fortaleceremos a las comunidades, las economías serán más vibrantes y las infraestructuras, más robustas. Esto les permitirá a estas sociedades enfrentar mucho mejor los problemas futuros -incluso el calentamiento global-.”
Puede que Lomborg se equivoque, pero, ¿es que nos vamos a poner del lado de la Coca-Cola y el presidente de los E.U.A. sin siquiera poner en duda el discurso oficial sobre el calentamiento global? No me voy a poner pesada con el cuarto de millón de dólares que cobra Al Gore con cada conferencia que da sobre este asunto, pero, ¿no es evidente que él y otros han hecho un negocio particular de un problema -presuntamente- común?
Ahora, para acabar de enturbiar el asunto y sembrar aún más dudas en el público, le otorgan inexplicablemente un premio Nobel de la paz a Al Gore. Si lo que pretende así la Academia sueca es premiar la defensa del Medio Ambiente, se ha equivocado. Si lo que pretende es festejar el entusiasmo con el que este converso ha abrazado la nueva fe, entonces ha acertado. Pero que no pretendan que todos nos traguemos esta enorme “verdad incómoda” sin pestañear, porque estamos muy escaldados, y hay superpoblación de plumeros que asoman por doquier.
Termino con una recomendación. Echad un vistazo si podéis a este artículo acerca del pernicioso dúo que formaron Clinton y Gore en la Casa Blanca: ”De la verdad incómoda a la incomodidad de la verdad“, por Alfonso del Val.
April 2nd, 2005 — Primer portal, medioambiente
Aparte de la no elección de Rouco Varela al frente de la Conferencia Episcopal, la mejor noticia que he recibido últimamente es el nacimiento en cautividad, por vez primera en España, de tres linces ibéricos en el Coto de Doñana. Parece que su mamá, una lince jovencita y primípara, de nombre Saliega, se está portando como una auténtica campeona: sus cachorros ya juegan y corretean, parecen bien alimentados y tranquilos. El padre, Garfio, es un magnífico macho de cuatro años natural de Sierra Morena. Con tales progenitores, supongo que la camada será espléndida.
Se trata de un éxito sin precedentes en lo que concierne a los esfuerzos por mantener la especie, la única de grandes felinos que tenemos en la península. Ojalá este nacimiento tan esperado y tan bienvenido no sea el último de estas características. Tengo oído que hay otra lince preñada en el mismo parque natural. Crucemos los dedos.
Ahora sólo falta que la Administración Central siga comprometiéndose por la protección de los linces ibéricos, de la manera en la que lo está haciendo. Lejos queda por fortuna la imbecilidad militante en la que el Gobierno del PP, en su sandia línea habitual, cayó también en este asunto. Recuerdo la comparecencia en el Senado de la secretaria general de Medio Ambiente pepera, María del Carmen Martorell, quien en su informe sobre la situación del lince ibérico y de las medidas a adoptar para su recuperación soltó, entre otras tonterías, las siguientes: “El lince parece bastante menos inteligente de lo que creíamos que era. Quizá tenga muy buena vista, pero después en sus conductas es un animal que corre muchísimo, y al correr muchísimo hay veces que no ve.”
Es una suerte que no tengan ya el poder ejecutivo. Para el lince, también.
April 2nd, 2005 — Primer portal, medioambiente
Con las cuatro gotas que han caído en Madrid, y los primeros rayos de sol de marzo, uno de los árboles del Paseo de la Castellana con los que cotidianamente convivo ha decidido adelantarse a los demás y ser el primero en reverdecer. Ha sacado un puñado de diminutas hojas verde claro de lo más pizpireto a saludar a la primavera. Los animales que viven por aquí, la mayor parte pequeñas aves e insectos variados, han acudido raudos a su sombra y a su cobijo, encantados con la esperanza de mecerse por fin en sus ramas bajo la cálida luz de abril.
Este valiente árbol nos ha abierto a todos sus vecinos el hambre de paseos al atardecer vestidos con ropas ligeras y el espíritu alegre. Sin embargo he de reconocer que mi planta preferida es muy imprudente: ninguno de sus compañeros, seguramente más cautelosos (y acaso más añosos), ha seguido sus pasos todavía. Es sabido que el riesgo de reverdecer antes de tiempo es elevado: si el tiempo cambia bruscamente, y las temperaturas bajan mucho, es probable que sus frágiles hojas no salgan adelante.
Le deseo de corazón toda la suerte. Espero que esas mismas hojas sean, ya maduras y más grandes, las que llenen de melancolía ocre el suelo del Paseo de la Castellana, el próximo otoño.
Pero aunque su esfuerzo no obtenga la recompensa esperada, los animalitos que lo frecuentan y los paseantes que lo admiramos tendremos en cuenta su irresponsable valentía.