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Un poco de poesía canalla

He aquí un tremendo -por lo bueno, lo duro, lo sentido y lo agudo- poema de Pessoa, que traduce Rafael Reig (quien por cierto afirma que intenta “sin mucho éxito” que lo llamen “Rafael, no Rafa”, lo que imagino que será cierto, aunque no lo conozco) en su blog de verdad:

Poema en linha reta

Nunca conheci quem tivesse levado porrada.
Todos os meus conhecidos têm sido campeões em tudo.
E eu, tantas vezes reles, tantas vezes porco, tantas vezes vil,
Eu tantas vezes irrespondivelmente parasita,
Indesculpavelmente sujo,
Eu, que tantas vezes não tenho tido paciência para tomar banho,
Eu, que tantas vezes tenho sido ridículo, absurdo,
Que tenho enrolado os pés publicamente nos tapetes das etiquetas,
Que tenho sido grotesco, mesquinho, submisso e arrogante,
Que tenho sofrido enxovalhos e calado,
Que quando não tenho calado, tenho sido mais ridículo ainda;
Eu, que tenho sido cômico às criadas de hotel,
Eu, que tenho sentido o piscar de olhos dos moços de fretes,
Eu, que tenho feito vergonhas financeiras, pedido emprestado sem pagar,
Eu, que, quando a hora do soco surgiu, me tenho agachado
Para fora da possibilidade do soco;
Eu, que tenho sofrido a angústia das pequenas coisas ridículas,
Eu verifico que não tenho par nisto tudo neste mundo.
Toda a gente que eu conheço e que fala comigo
Nunca teve um ato ridículo, nunca sofreu enxovalho,
Nunca foi senão príncipe - todos eles príncipes - na vida…
Quem me dera ouvir de alguém a voz humana
Que confessasse não um pecado, mas uma infâmia;
Que contasse, não uma violência, mas uma cobardia!
Não, são todos o Ideal, se os oiço e me falam.
Quem há neste largo mundo que me confesse que uma vez foi vil?
Ó príncipes, meus irmãos,
Arre, estou farto de semideuses!
Onde é que há gente no mundo?
Então sou só eu que é vil e errôneo nesta terra?
Poderão as mulheres não os terem amado,
Podem ter sido traídos - mas ridículos nunca!
E eu, que tenho sido ridículo sem ter sido traído,
Como posso eu falar com os meus superiores sem titubear?
Eu, que venho sido vil, literalmente vil,
Vil no sentido mesquinho e infame da vileza

Ésta es la traducción de Reig al castellano

Poema en línea recta

Nunca conocí a nadie que se hubiese llevado dos hostias.
Todos mis conocidos son campeones de todo.
Y yo, tantas veces ruin, tantas veces guarro, tantas veces vil.
Yo tantas veces incontestablemente parásito.
Inexcusablemente sucio,
Yo, que tantas veces no he tenido paciencia para bañarme,
Yo, que tantas veces he sido ridículo, absurdo,
Que he metido los pies en público bajo alfombras de lujo,
Que he sido grotesco, mezquino, sumiso y arrogante,
Que he sufrido humillaciones y he callado,
Que, cuando no he callado, he sido más ridículo aún.
Yo, que les he parecido cómico a las criadas de hotel,
Yo, que he visto cómo se guiñaban el ojo los botones al verme,
Yo, que he cometido vergüenzas financieras,
he pedido prestado y no he pagado,
Yo, que cuando llegó la hora del golpe, me he agachado,
para ponerme fuera de su alcance;
Yo, que he sufrido la angustia de las pequeñas cosas ridículas,
Yo certifico que en esto no hay nadie semejante a mí en todo el mundo.
Entre toda la gente que conozco y que habla conmigo,
nadie hizo nunca el ridículo, nadie sufrió una humillación,
nunca han sido más que príncipes -todos ellos príncipes- en la vida.
¿Quién me dejará oír de una voz humana?
¿Quién confesará, no un pecado, sino una infamia?
¿Quién contara, no una violencia, sino una cobardía?
No, son todos el ideal, cuando los oigo y me hablan.
¿Quién hay en este mundo que me confiese que una vez fue vil,
oh, príncipes, mis hermanos?
¡Joder, estoy harto de semidioses!
¿Dónde hay gente en este mundo?
¿Acaso soy yo el único vil y erróneo sobre la tierra?
Las mujeres podrán no haberlos querido,
podrán haber sido traicionados, ¡pero ridículos nunca!
Y yo, que he sido ridículo sin haber sido traicionado,
¿cómo me atrevo a hablar con mis superiores sin titubear?
Yo, que he sido vil, literalmente vil,
vil en el sentido mezquino e infame de la vileza.

Déjame callarme

Margarita, la madre de Ángel (mi chico), tiene un montón de expresiones divertidas, que nosotros no sabemos de dónde ha sacado, y que acompañan muy bien a su suave acento dominicano. Con un chorro de voz que hace juego con su carácter dice, por ejemplo, que “nos hemos dado la perdida del hijo de Lindbergh“, que ha dedicado “muchísimas horas-nalga a tal trabajo” (esta unidad de medida admite variantes, como las “horas-parque” para criar niños), que tal persona “dice muchísimos disparates” (ésta le encanta repetirla a Ángel), o que sus hijos mayores se van a “quedar jamones” (sin novia). La mejor, de todas maneras, considero que es una expresión que a ella no debe parecerle siquiera ingeniosa: “déjame callarme”. Es la manera dominicana de decir “voy a callarme”, pero a mí me resulta mucho más gracioso decirlo así.

Margarita dice “déjame callarme” cuando se da cuenta de que su opinión acerca de lo que se está hablando conviene guardarla para mejor ocasión, porque -por lo que sea- decir lo que está pensando podría resultar conflictivo.

Yo uso mucho esta expresión -y la popularizo además por aquí-, sobre todo cuando se me insta a hablar mal, muy mal o pésimamente, de alguna persona con particular mala leche y posibilidades de hacerme daño serio en cosas importantes (el curro, básicamente), si se enterase de que ando por ahí “opinándome encima”, como dice Riki López.

“Déjame callarme”, digo cuando alguien quiere que me busque la perdición agrediendo verbalmente a un embajador, un consejero comercial, o un asesor de ministro o similar. “Déjame callarme”, digo también cuando no sirve de nada seguir quejándose. “Déjame callarme”, contesto cuando se me preguntan cosas comprometidas o sobre las que me dé vergüenza hablar. Y digo también “déjame callarme” cuando alguien detestable está pidiendo a gritos que le diga, a la cara, lo que pienso de su comportamiento, pero consigo controlarme y no hacerlo.

Sin embargo, me parece que últimamente estoy abusando del prudente y cobarde silencio selectivo. Por culpa de aquello que me pasó he desarrollado una semi-fobia a criticar a determinadas personas (ya sabéis que hay experiencias tan desagradables que con un solo ensayo ya producen en el sujeto una respuesta aversiva), tengo miedo a que me caigan más palos o a alguien le dé por hacerme la vida imposible. Pues eso, que tengo miedo. Y me da una rabia que no veas, y además me pregunto si esto será así para siempre o para mucho tiempo, y le doy vueltas y más vueltas, y pienso en que esto no puede ser. Por otro lado, recuerdo lo que me costó dar mi sincera opinión acerca de algo que yo creía que no hacía mal a ninguna persona que yo quisiera, y me estremezco. Literalmente.

¿Superaré el miedecito, no lo superaré? Seguiremos informando.

De momento, déjame callarme.

Exorcismo casero

Hace menos de un mes sufrí una experiencia desagradabilísima, ansiógena y traumática. Me vi envuelta en una de las peores situaciones que he vivido en mis treinta y ocho años de existencia, que por otra parte en general ha sido tranquila hasta ahora. Para recuperarme cuanto antes del impacto emocional cometí un grave error: quise cerrar la herida a la fuerza, intenté taponarla para forzar una curación inmediata. Eso, unido al hecho de que inmediatamente tuve que embarcarme de nuevo en un viaje de trabajo lleno de situaciones estresantes provocadas por el psicópata con el que tengo que fajármelas todos los días laborales y algunos festivos, ha provocado el estado actual en el que me encuentro, que muy bien podría calificarse de “tener los nervios hechos cisco”.

La cuestión es que la herida se cerró en falso, se ha vuelto a abrir y tiene peor aspecto que al principio, como suele ocurrir en estos casos. Por la noche me duermo pensando en aquello, y me despierto de nuevo con el mismo pensamiento, que es más bien una pesadilla recurrente. Es como si estuviera poseída.

Tengo siempre una vaga sensación de tristeza, en el fondo. En cuanto me descuido me ataca la inquietud, y en cuanto bajo la guardia acuden a mí recuerdos indeseables que me hacen sentirme mal.

Hoy he venido pensando en qué puedo hacer para acabar con esta situación. Me he dado cuenta de que no basta con dejar pasar el tiempo, sino que tengo que hacer algo para mejorar. He pensado en irme de Madrid el próximo fin de semana, en hacer algún viaje de placer, en dedicarme a las cosas divertidas, y también en hablar por fin públicamente de lo que me pasa.

Estoy, de alguna manera, exorcizando el demonio que tengo en la cabeza, “perro que ni me deja ni se calla, siempre a su dueño fiel pero importuno”. A ver si me sirve de algo.

El desembarco de Ernesto Ekaizer en Público (reloaded)

(Nota del 15.07.08: El post que viene a continuación provocó que una persona se mostrase violenta y públicamente cruel conmigo. Fue el pasado 28 de enero de este año, poco antes de abrir este nuevo blog. No creo que se me olvide la fecha. Ha llegado la hora de que vuelva a estar publicado, con las fechas originales: se me pasó el susto, C.P. Sólo lamento haber tardado tanto, pero he vuelto y ahora estoy en mi casa.)

Nunca había publicado tres mensajes en un solo día en este blog, pero la noticia que acabo de conocer merece ser comentada. Acabo de enterarme de que Ernesto Ekaizer se incorpora al diario “Público”, y no precisamente en plan mindundi, sino “como editor ejecutivo. Ekaizer también se ocupará de coordinar el consejo que asesora a la dirección en su línea editorial y escribirá en sus páginas como analista y columnista.” Casi nada. Se trata, supongo que os habréis dado cuenta, de que a partir de ahora Ekaizer será el director en la sombra, y tal vez dentro de no demasiado tiempo el director a secas, de esta joven publicación.

Lo siento por Ignacio Escolar (a) Nacho (que tal vez esté ya recogiendo sus cosas), pero también lo siento por mí. Por mí y por miles de lectores que hemos (¿habíamos?) encontrado, por primera vez en mucho -muchísimo- tiempo, un periódico que poder leer todos los días sin hacernos daño al hígado con ello. También lo siento por los que trabajan en la redacción y que tendrán que sufrir a Ekaizer, porque tengo entendido que (además de lo que escribe y de cómo lo escribe) es un sátrapa despótico.

Hace tiempo me cotillearon no sé qué de que Reig se había negado a escribir loas al PSOE, y que por eso lo habían relegado a su sección sin más. Supongo que es inevitable, que no hay manera de que exista un periódico de izquierdas en España.

De todos modos, aún teniendo en cuenta lo anterior, lo de Ekaizer me parece verdaderamente exagerado. Y no es descartable que los modales de los propietarios del periódico dejen mucho que desear. A lo mejor (estas cosas pasan en ciertos ambientes) a Escolar aún ni siquiera le han informado del asunto personalmente, ni le han ofrecido quedarse para fingir que es el director del periódico. Es posible que le indiquen la puerta sin más. Vaya usté a saber.

En todo caso, es una pésima noticia.

P.D.: Lo he dejado tal cual lo publiqué en su día. Simplemente me gustaría añadir que Rafael Reig ha dejado escrito por ahí -no sé exactamente dónde, le he leído mucho desde entonces- que lo que me dijeron acerca de su resistencia a hablar bien del PSOE no tenía nada que ver con que renunciase a ser jefe de Opinión del periódico (esto nos lo dijo un familiar mío -no existe sólo C.P. en el mundo, por fortuna- que aseguraba estar bien informado, se ve que se equivocaba y me alegro; de todos modos, dejé bien claro en el post que era sólo un “cotilleo”. Éste es un blog personal, supongo que todos sabéis lo que eso quiere decir: me gano las lentejas con otras actividades, Alá sea alabado).

P.D.2: ¿Y si, a pesar de ser tan tonta, tan mala, escribir tan mal y decir tantos disparates, tenía yo algo de razón con lo que escribí en enero? Puede ser. He encontrado este artículo y este otro, publicados meses después de la “tragedia” -como diría la guapa Evelyn-, y que cuentan cosas de Ernesto Ekaizer que no me extrañan nada, pero nada. Q.O.D., campeones.

Los coletazos del fin de semana

Isaura Navarro se desmarca

El sábado pasado vi parte de un debate acerca del incidente de la Cumbre de Santiago de Chile, en la cadena pública estatal Canal 24 horas. No pude seguirlo entero, como me habría gustado, porque teníamos entradas para el cine (más abajo os cuento). Varios representantes de partidos políticos españoles analizaban el exabrupto de Juan Carlos Borbón, con muy diferentes opiniones. El representante del Partido Popular defendía al Rey de España y aprovechaba para atacar al Gobierno, al que acusaba de haber puesto al Jefe del Estado español en esa incómoda situación. Por su parte, la representante del PSOE -una mujer de mirada torva y aspecto algo siniestro- defendía asimismo a Borbón, e insistía en que se vio obligado a comportarse así en defensa del presidente Zapatero, quien según ella estaría siendo injustamente atacado por varios mandatarios latinoamericanos. El representante de CiU habló del incidente más o menos en la misma dirección.

Cuando esperaba un tímido comentario acusador por parte de la representante de Izquierda Unida, cuya postura oficial ha estado más bien de parte de Chávez en este conflicto, me encontré con un ataque a Juan Carlos I sin ambages ni paños calientes. Isaura Navarro, que así se llama la diputada de IU a la que me refiero, dijo (y creo citar casi literalmente) que “Juan Carlos I no tiene derecho a mandar callar a un presidente elegido democráticamente, más teniendo en cuenta que él fue nombrado por Franco“. Además, Navarro tuvo un recuerdo para “todas las personas que están sufriendo los ataques del capital español en América Latina”, continente en el cual tantas injusticias sociales deberían resolverse de inmediato. Podéis imaginar el pánico que cundió en el resto de contertulios, y la premura con la que la moderadora del debate dio la palabra al resto de diputados participantes en el coloquio, para compensar las palabras de la representante de IU.

Es poco, pero es algo. Casi nadie lo vio y es probable que no se repita. Pero me sorprendió gratamente oír hablar así a una diputada de Izquierda Unida, y me alegró durante unos instantes. Mi teoría es que Isaura Navarro habló así porque en el Comité Federal hay ese ambiente respecto a Juan Carlos. La pregunta es, ¿por qué no se les nota nunca? ¿Por interés? ¿Por cobardía? ¿Por miedo a quedarse sin los pocos votos que tienen? Cualquiera sabe.

Todos son Alcaraz

Telemadrid, otra cadena pública pero cuyos dislates afortunadamente sólo afectan en general a una parte del Estado español (es autonómica, aunque ataca digitalmente a toda España), hizo el sábado una dedicada cobertura de la manifestación en Madrid de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo). Como si de un acontecimiento histórico se tratase, esta cadena pública dedicó varias horas a cubrir la “noticia” de una de tantas, y tantas, y tantas, manifestaciones que tienen lugar en mi ciudad, como si no hubiera lugar a que ocurriera otra, o como si no hubieran tenido lugar otras tantas idénticas, anteriormente.

El despliegue informativo era injustificado, disparatado, excesivo. Había una docena de periodistas entrevistando a diestro y siniestro, todos ellos sabiendo de memoria la historia de decenas de familiares de víctimas de ETA y el nombre de pila de todo aquél al que se dirigían. Todos los comentarios, en plató e in situ, eran hagiográficos, alabadores, ensalzadores. Había tanto jabón aquí y allá que el telespectador podría pensar que en Madrid no hay por ningún sitio apenas nadie que discrepe con Isabel San Sebastián, Irene Villa, Francisco José Alcaraz, Ortega Lara y María del Mar Blanco (hermana del asesinado Miguel Ángel) en sus apreciaciones de la realidad o en sus consideraciones acerca de si se debe o no negociar con ETA, o ilegalizar o no a los partidos políticos abertzales de izquierda.

Para mí fue un espectáculo alucinante. Las intervenciones de los periodistas de Telemadrid, de los espontáneos comentaristas callejeros, así como de los encargados de arengar a las masas llegadas a Madrid desde otras partes de España en autocares fletados para la ocasión, estaban salpicadas de comprensivas referencias a Alcaraz, el último héroe de la AVT, que se esforzaba en hacer pucheros a la cámara para aparentar emoción contenida. Parece que este señor tendrá que acudir a declarar esta semana a la AN por haber afirmado que el Gobierno de España es “el embajador de ETA”, algo que parece haber disgustado a la Fiscalía.

“Todos somos Alcaraz”, decían los oradores enfervorizados, “todos somos Alcaraz”, repetían henchidos de devoción y entrega.

Sí, desde luego. Todos sois Alcaraz. No se me ocurre mejor descripción.

La torre de Suso

Nos apetecía ir al cine, y nos gusta mucho Javier Cámara, así que decidimos darle una oportunidad a “La Torre de Suso“, la última peli estrenada en la que aparece este actor. Se trata de la ópera prima de su director, Tom Fernández, que se estrena en la dirección tras muchos años de funcionar como guionista para la televisión. Entre otras cosas hizo guiones para “Siete vidas”.

La conclusión es que Fernández tiene mucho que aprender. El guión es flojito, algunos personajes no se entienden, o no se explica su conducta, y las mujeres le salen inexplicablemente inflexibles y bastante antipáticas. A ratos la película resulta un poco ñoña, y hay momentos en los que perdí absolutamente el interés por la historia. Tiene algunos golpes buenos, momentos divertidos y conversaciones graciosas, pero no en número suficiente como para compensar la precariedad narrativa general.

En cuanto a los actores, están casi todos bien, y algunos espléndidos. Además de Javier Cámara (Cundín), merecen especial mención por su buen hacer Mariana Cordero (Mercedes, la madre de Cundo) y el gran Emilio Gutiérrez Caba (Tino, el padre).

Al director de fotografía, Carlos Suárez, le agradezco que retrate magníficamente los hermosos paisajes asturianos en los que se desarrolla la acción, pero le reprocho que saque tan mayores, feos, ojerosos y arrugados, a todos los miembros del reparto. No sé cómo lo consigue, pero no se salva ni uno.

Hay aún una cosa más, que sin duda cabe atribuir a la inexperiencia de la dirección, y que no tiene mayor importancia (aunque sembró el pánico en el patio de butacas): en varios momentos se ven claramente los micrófonos en lo alto de la pantalla.

Creo que olvidaré rápidamente esta película, pero pasamos un rato agradable.

Hola y adiós

Hola de nuevo.

Hace sólo tres días que me incorporé al trabajo tras las vacaciones estivales, y ya estoy metida en faena de cuerpo entero. Mañana tempranito viajo a Melburne vía Londres, probablemente en el viaje más largo que haga en mi vida, si es que no me toca ir a Nueva Zelanda (lo cual no es descartable). Aunque allí nos espera mucho curro, como siempre, estoy deseando ver la ciudad, que por cierto ha sido considerada en muchas ocasiones el sitio mejor en el que vivir, teniendo en cuenta los estándares de vida que allí se dan.

A todo esto, nuestras vacaciones en República Dominicana están tan recientes que aún echo de menos la cerveza Presidente, la humedad ambiental y los hermosísimos paisajes dominicanos. Tengo pendiente hablaros largo y tendido de ese agradable y bellísimo país, que gracias a mi familia política he podido disfrutar de lo lindo. Es un auténtico lujo ver cosas como ésta:

La última semana de agosto estuve en Palma de Mallorca con mi madre, que también merece un poco de diversión, como todo el mundo.

No sé si tendré tiempo de actualizar esta página en Australia. Si no es así, lo haré a la vuelta.

El último día

Ayer fue el último día de la primera baja laboral de mi vida (me refiero a una baja comme il faut, con toda la impedimenta); para celebrarlo, y de vuelta a casa, agarré un autobús de la línea circular de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (E.M.T.). Dentro de él me di un largo paseo que me llevó por la puerta de Toledo, la ronda de Segovia, el Campo del Moro, la plaza de España, Princesa, Moncloa, el hospital clínico, los colegios mayores de Metropolitano, Cuatro Caminos, República Argentina, Manuel Becerra y la calle Goya. Pensé que sería buena idea adelantarme a una de las horas de mi ansiada jubilación, por si no llego a ella o lo hago sin salud o dinero suficientes para mantenerme sin pasar apuros, y poder hacer cosas.

Creo que sí fue una buena idea en efecto. Pude echar un vistazo a un montón de lugares de mi ciudad que rara vez visito, o visito muy de tarde en tarde (y de traer a mi recuerdo con su visión mis años de estudiante, mis amigos de entonces, mis amores, mis libros, mis paseos, mis risas… de los disgustos no me acuerdo).

Sin embargo, hubo una faceta del paseo que me dejó inquieta: la gente. Tuve oportunidad de observar a una buena cantidad de madrileños o residentes en Madrid con derecho a voto y tiempo para ejercerlo: las conclusiones de la atenta observación a la que sometí al personal que vi durante el tour por Madrid son desoladoras.

Creo que el 80% de las personas que vi tenían aspecto de votar al PP. Probablemente me equivoqué con muchos de ellos en el sentido de que no lo hicieron en las pasadas elecciones, pero lo que no hay quien me quite de la cabeza es que son capaces de hacerlo a la menor oportunidad que se les presente.

Así, ya se explica la cosa.

Mala pata (me ha mirado una tuerta)

En menos de un mes he sufrido tres afrentas de la insultante Fortuna, que además ha querido reírse de mí dándome esperanzas con algunos ratos excelentes situados estratégicamente, que me han hecho olvidar momentáneamente las desventuras que me han acontecido, y que ahora os explicaré.

La gracia empezó, como os dije en su día, con una infección que me atacó por sorpresa un sábado por la mañana, que me impidió moverme de casa durante cinco días (en pleno puente del 1 y el 2 de mayo), y que me hizo recordar que tener la temperatura corporal a más de 39 grados centígrados es una putada importante. Casi superada la cosa, tuve el tiempo justo de empaquetar e irme a Egipto, en donde me enteré de que mi pobre madre había sufrido un desprendimiento de retina que requería inmediata intervención quirúrgica.

La operación de mi madre duró más de cuatro horas, lo que en estos casos es francamente mucho tiempo. No sé si alguna vez tendré ganas de contar lo que ocurrió enteramente, pero de momento me conformaré con deciros que si la experiencia de la paciente ha sido dura -sigue siéndolo, aún está convaleciente-, la que hemos pasado sus familiares más cercanos ha sido de aúpa, por otros motivos, todos ellos ajenos a mi madre: por causas que no vienen a cuento, a mamá la han operado por la privada. La experiencia ha resultado tan onerosa como desagradable. Sólo os diré que estando la pobre recién operada, apareció la anestesista -aún vestida con el traje verde de quirófano- exigiendo que se le pagasen de inmediato sus honorarios, en metálico. Teníamos tal aturdimiento que ni siquiera le pedimos factura. El cirujano tampoco fue muy simpático ni muy comprensivo (con lo que cobra, el muy ladrón). Aún tengo pendiente entregar la copia de la hoja de reclamación que le corresponde a la Administración regional. En cuanto pueda lo haré.

Y es que ésa es otra. Apenas puedo moverme de casa desde el pasado jueves por la noche, cuando metí la pata en el hueco que queda entre los respaldos de las sillas y las gradas superiores, en el Palacio de los Deportes de Madrid. Salíamos del concierto de lo queda de ¡The Who!, uno de mis grupos favoritos. Fue una experiencia emocionante, estupenda. Townsend y Daltrey en directo, con un excelente grupo de músicos que nos hicieron pasar un rato que recordaré durante mucho tiempo. Ved:

Es una pena que terminara tan mal la cosa. Tras pasar un fin de semana para olvidar, ayer tuve que acudir a la sociedad médica que nos atiende a los trabajadores de mi empresa (pública). El médico que me asistió me dijo que no me había roto nada, pero que la gravedad del esguince que tenía obligaba a escayolarme la pierna. Y así estoy, al menos hasta el próximo lunes, moviéndome a base de muletas:

Mi gata Jazzy no sale de su asombro:

Me he quedado sin viajar a Budapest y a Ciudad de Ho Chi Minh, que son las ciudades en las que tenía previsto trabajar las próximas dos semanas. Me da pena, pero aún me entristece más no poder visitar a mi madre, aunque hablo con ella habitualmente y me doy cuenta de que progresa en su mejoría.

Hoy estoy más animada que ayer, gracias a la paciente ayuda de Ángel, que ha tenido que suspender un viaje a París por mi culpa y que me anima a hacer las cosas por mí misma (lo que incluye inyectarme un anticoagulante). Además, hoy me duele menos el tobillo y me voy acostumbrando a andar con muletas.

Un mes intenso, ¿eh? Si yo fuera supersticiosa, diría que la culpa es de que me ha mirado una tuerta, si me permitís la broma.

Chiang Kai-shek

Lo creáis o no, el otro día soñé un gag. Un gag que no sé en qué momento o lugar puede hacer gracia. A mí sí me hizo gracia. Bueno, os cuento:

Un tío llama al médico por teléfono para consultarle su dolencia.

  • Doctor, me he despertado esta mañana siendo Chiang Kai-shek.
  • ¿Cómo?
  • Como lo oye. Soy Chiang Kai-shek.
  • Pero, ¿qué síntomas tiene? ¿Tiene fiebre?
  • No, simplemente resulta que soy Chiang Kai-shek, así de golpe. Y, claro, estoy preocupado por el Kuomintang.

(…)