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November 20th, 2007 — Antiguo portal, música
Amy Winehouse es una de esas personas fragilísimas, de sensibilidad muy quebradiza, que no toleran o soportan muy mal la frustración, el desamor, el desdén y los inconvenientes que la vida nos arroja inevitablemente de cuando en cuando. Amy es también una gran artista, una compositora excepcional y una excelente vocalista, lo cual probablemente sea la causa de que siga viva, a pesar de su terrible debilidad emocional.

Amy, que es una chica londinense con fuerte acento cockney, hace música brillante y viva, llena de soul, hot jazz y rythm’n'blues, edulcorada con pop de ritmo sesentero, y que acompaña a letras torturadas, sinceras e inquietantes. Winehouse cuenta con insólito desparpajo cómo llevar una vida llena de alcohol y marihuana, para sobrellevar las insatisfacciones, la inseguridad y la tristeza.
Le gusta ser sincera: es un lujo que se puede permitir. No es que se enorgullezca de sus malas costumbres, ni de sus trastornos alimentarios (es anoréxica y bulímica), sino que le parece que sería ridículo tratar de hacerse pasar por una persona mejor de lo que es. Total, al final todo se acaba sabiendo y a las desdichas habituales se une la vergüenza de ser descubierta públicamente. No merece la pena el esfuerzo.
Encuentro que ésa es una postura muy inteligente, además de muy honrada. Me recuerda a cómo era Charles Bukowski, otro artista autodestructivo, un grandísimo escritor y un hombre brillante.
Aunque no piensa rehabilitarse, como explica en su canción “Rehab“, confiesa que está harta de los “apagones” mentales de sus borracheras, y de los líos en los que se mete cuando bebe demasiado. Me apena que el genio de esta mujer se apague, como se apagó el de otros grandes músicos jóvenes, por culpa del consumo de drogas. Hace poco sufrió por eso un accidente que la impidió continuar con su gira de actuaciones por Europa. Y por si en general lo suyo fuera poco, ahora su marido está en la cárcel.
Amy tiene sólo veintitrés años, y probablemente no puede pararse a pensar que si sigue con ese estilo de vida lo más fácil es que muera dentro de poco. Y sería una pena, porque es francamente buena.
November 19th, 2007 — Antiguo portal, política
“Es mejor olvidar.” “¿Por qué siempre hay que estar recordando lo mismo?” “Hay que dejar de dar vueltas sobre el mismo tema.”
Frases como las anteriores se oyen muy frecuentemente en España, tan pronto como alguien hace alguna alusión a las atrocidades de la guerra civil de 1936-39, y/o a la posterior represión generalizada por parte de los vencedores. Y no salen sólo de la horda de derechistas cínicos que defienden las tropelías de sus antepasados amparándose en la hipocresía, sino también de muchas gentes de bien, personas decentes, hombres y mujeres que probablemente sufrieron en su carne y en la de sus allegados las consecuencias de la era franquista, en un grado u otro. La culpa de esta timorata actitud la tienen precisamente el miedo y la represión, la educación recibida y los efectos a largo plazo de crecer en una sociedad franquista o post-franquista. No me canso de repetirlo: la mayor parte de los españoles, independientemente de la edad que tengamos, somos víctimas del franquismo, en una u otra medida. A casi todos nosotros nos ha hecho un daño profundo la dictadura fascista, tal vez reparable, pero de hondas consecuencias en todos los casos.
Cuando se dice que “hay que olvidar” se obvia el hecho de que no es posible olvidar lo que no se conoce. Se pasa por alto el hecho de que no sólo no se ha juzgado a nadie por los innumerables crímenes cometidos durante la guerra y la dictadura franquista (tampoco se juzgaron en su día los supuestos “crímenes rojos”, ya que los fascistas destruyeron el sistema judicial existente y no crearon uno que lo sustituyera para los efectos), sino que la mayor parte de la población ni siquiera tiene noticia de muchos de los crímenes cometidos.
Es el caso de los niños robados a los republicanos. Igual que ocurrió en Argentina y en Chile, el Gobierno fascista español secuestró a miles de niños y niñas, hijos de republicanos -en muchos casos, por la vía del asesinato de los progenitores-, para darlos en adopción a familias “afectas” al régimen, hacer que ingresaran en órdenes religiosas o sencillamente torturarlos durante años en los centros caritativos del Estado franquista gobernados y gestionados por falangistas. También es el caso de los miles de niños muertos de hambre, miseria y enfermedad, en las cárceles en las que malvivían sus madres. O el de miles de ancianos, mujeres y niños encerrados en cárceles como rehenes, hasta que aparecieran sus familiares huídos, circunstancia que en muchos casos se prolongó durante años.
Es el caso también de los miles de hombres que fueron obligados a trabajar en régimen de esclavitud para las compañías afectas al régimen (entre las que figuran Dragados y Cementos Portland, y todas las empresas del amigo íntimo de Franco, José Banús), que construyeron durante agotadoras jornadas, en infernales condiciones y a cambio de apenas nada, un gran número de obras públicas, como presas, carreteras, vías férreas, urbanizaciones, e incluso la canalización del río Guadalquivir (v. “Esclavos por la patria“, de Isaías Lafuente). Muchos de estos presos así condenados a trabajos forzosos murieron de agotamiento, desnutrición y enfermedad mientras enriquecían a los afortunados que disponían prácticamente gratis de su fuerza de trabajo. Los reos redimían sus almas pecadoras por esa vía, como explicaban los portavoces del Patronato Central de Nuestra Señora de la Merced para la Redención de Penas por el Trabajo. Y lo hacían en campos de trabajo, exactamente igual que en la Alemania nazi.
Es el caso también de los cientos de miles de hombres y de mujeres que sufrieron durante décadas el horror de las cárceles franquistas, hediondas, tétricas, aterradoras, mugrientas, medievales. En esos horribles centros de detención en los que era inevitable caer enfermo por culpa de la alucinante insalubridad, las plagas de parásitos y la desnutrición, todo el trato que se dispensaba a los reclusos era vejatorio y cruel. Además del maltrato físico habitual, durante años hubo “sacas” nocturnas cotidianas, recogida de los presos y presas para fusilar a la madrugada siguiente, lo que constituye una de las peores formas de tortura, no sólo para los asesinados, sino para toda la prisión reclusa.
Es el caso también de los miles de presos que salían a la calle tras pasar años en esas prisiones horribles, y que se encontraban tirados en un país enfermo, empobrecido, huraño, receloso, y en el que les era complicadísimo encontrar trabajo y rehacer su vida, ya que el Estado franquista consiguió hacer pasar a los defensores del orden democrático por vergonzosos malhechores y feroces delincuentes.
También es el caso de los miles de familias que quedaron destruidas por la guerra y la posguerra, y cuyos miembros nunca más volvieron a encontrarse.
Es el caso asimismo de los miles de refugiados de guerra que sufrieron unas condiciones inauditas de hacinamiento, maltrato, vejaciones, hambre y desatención absoluta por parte del Gobierno fascista de Vichy, que entregó a Franco a miles de republicanos, a sabiendas de que su destino era la tortura y la cárcel, y en muchos casos la muerte inmediata. En su traslado también se usaban los vagones de mercancías, como en la Alemania nazi.
Y todo esto, además de los miles de fusilados durante la guerra y después de la toma de “los últimos objetivos” de los fascistas; los cientos de miles de muertos y heridos por los bombardeos sobre población civil; las miles de mujeres torturadas y vejadas por unir su condición femenina a la de ser defensoras de la República legítima; los miles de exiliados; los cientos de miles de personas e instituciones que sufrieron incautación de sus bienes (robo) y violación de su correspondencia y su privacidad; los millones de niños educados durante décadas en la mentira, el miedo, el odio y la violencia; etc.
No se puede olvidar sin conocer, y en general no se conoce hasta qué punto llegaron los estragos de los fascistas en España. Y tengamos en cuenta que los culpables de todos los crímenes cometidos en una guerra son los que la inician. Así que calculad la de cosas que tenemos que conocer, para luego intentar olvidarlas.
November 16th, 2007 — Antiguo portal, política
Hoy en Madrid comienzan las primeras jornadas sobre las “otras” víctimas de la última dictadura española, bajo el nombre “La infancia bajo la represión franquista“.
Fechas: 16 y 17 de noviembre de 2007
Lugar: Sala Valle-Inclán. Círculo de Bellas Artes. Madrid.
ORGANIZA: Foro por la Memoria de Madrid
Éste es el texto que acompaña la presentación de estas jornadas: “Cuando se habla de las personas represaliadas por la dictadura franquista, nunca se habla de los homosexuales y transexuales, perseguidos, encarcelados o encerrados en manicomios para intentar “curarlos”. Tampoco se habla de las mujeres, a las que se les desposeyó de las libertades y derechos que tenían en la República y que pasaron a un segundo plano sufriendo abusos y humillaciones, ni tampoco de los niños y niñas, hijos de republicanos perseguidos, ejecutados o encarcelados, que fueron entregados a familias “de bien”, encerrados en orfanatos o enviados al exilio. Todas éstas son las víctimas silenciosas, las “otras” víctimas de la represión franquista, a las cuales desde el Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid queremos dar voz, y mostrar la realidad que vivieron en los años de la dictadura y, en algunos casos, hasta bien entrada la democracia. En estas primeras jornadas con motivo de la celebración del Día Internacional de la Infancia el 20 de noviembre, se abordará la realidad de los niños y niñas republicanos. Contaremos con la presencia de los escritores Rafael Torres, Andrés Sopeña y Benjamín Prado, cuya obra muestra cómo fue la situación de la infancia en aquellos años, así como con el testimonio de Ana Viéitez, presidenta de AFAIIREP, Edmundo y Gloria Gimeno Font, de Amical de Mathausen, y Nicolás Berzal, del Foro por la Memoria de Segovia, todos ellos testigos directos de aquellos años de represión.”
Éste es el interesante programa de actos:
VIERNES 16
19.00: Presentación de las jornadas
Miguel Muga, presidente del Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid.
19.15: “Infancia y postguerra”
Carlos Giménez, autor de cómics.
19.45: “Los niños robados del franquismo”
Benjamín Prado, escritor
20:15: Debate
SÁBADO 17
11.00: “El país de los niños perdidos”
Rafael Torres, escritor.
13.00: La enseñanza en el franquismo, “Los suspiros de España”.
Andrés Sopeña, escritor
17.00: Proyección del documental “Los niños perdidos del franquismo”, de Montse Armengou y Ricard Belis.
17.45: Debate “En primera persona”, intervienen:
Ana Viéitez, presidenta de la Asociación de familiares y amigos de represaliados de la II República (AFARIIREP), niña republicana.
Edmundo Gimeno Font, de Amical de Muthaussen, niño republicano.
Gloria Gimeno Font, de Amical de Muthaussen, niña republicana.
Nicolás Berzal Encinas, del Foro por la Memoria de Segovia, niño republicano.
20.00: Clausura
November 14th, 2007 — Antiguo portal, política
Se nos ocurrió a muchos cuando ayer supimos de la “noticia“: “Jolín, qué añito lleva la Casa de Su Majestad el Rey”. Algún listo incluso recordó aquello que dijo hace años una colega de Juan Carlos Borbón, la Reina Elizabeth II, obviamente en su exquisito inglés: “1992 is not a year I shall look back on with undiluted pleasure. In the words of one of my more sympathetic correspondents, it has turned out to be an ‘annus horribilis’” (”1992 no es un año sobre el que volveré la vista con placer. En palabras de uno de mis más comprensivos corresponsales [Sir Edward William Spencer Ford], se ha convertido en un annus horribilis [año de los horrores, año horrible]”). Todo el mundo entendió el pesimismo de la Jefa del Estado británico, ya que por aquellas fechas la mujer aún penaba los fracasos matrimoniales de dos de sus hijos y, sobre todo, un terrible incendio en el castillo de Windsor.
Entiendo la tentación que ha asaltado a muchos periodistas españoles, de aplicar esa ocurrente locución latina a la situación en la que se encuentra estos días la familia Borbón. La entiendo, sí, porque soy de naturaleza comprensiva, pero en mi opinión la prensa española debería resistirse fieramente a emplear esta frase. En primer lugar, por una cuestión de estilo: es una gracia propia de la Reina británica (incluso puede tener cabida en cierta prensa londinense), pero en España su uso resulta bastante cursi y nada ingenioso. En segundo lugar, porque no es comparable la situación que por aquella época vivía la familia Windsor, con la que atraviesan ahora los Borbones: lo de los ingleses era bastante más serio (sobre todo lo del castillo) y el Príncipe de Gales es un personaje muchísimo más importante que la hija de Juan Carlos (el Duque de York también).
¡Coño, con el presunto “año horrible”! ¿Será para tanto? Veamos lo que enumera el diario ”Público” en su portada:
1) “Muere la hermana de Letizia”. Sí, bastante le importa eso a Juan Carlos. Eso es una desgracia familiar que sólo atañe a los allegados de la difunta, sin más, y en un ámbito estrictamente personal y privado.
2) “Polémica por su sueldo y sus cuentas”. Bueno, lo grave sería que se hicieran públicas (o sea, conocidas por la mayor parte de la gente) todas las mordidas que cobra Borbón y la cantidad de dinero que saca de sus negocios privados. Lo de su sueldo es una bobería.
3) “Secuestro de “El Jueves”". Eso es idea de la Fiscalía, y el problema ha sido sobre todo para los dos dibujantes juzgados y encontrados culpables.
4) “Quema de retratos”. ¿Qué pasa? ¿Le duele algo a Juan Carlos Borbón cuando una foto suya arde? ¿Es que le hacen vudú? Qué tontería.
5) “Losantos pide que abdique”. Losantos es un troll y todo el mundo lo sabe. Los que lo oyen y están de acuerdo con lo que dice no son precisamente mayoría en España.
6) “Bronca a Esperanza Aguirre”. Confieso que en ésta me rindo.
7) “Chávez, ‘¿por qué no te callas?’” Pues eso, haberse callado.
Seamos sensatos: todo esto son tonterías, cositas sin importancia, incidentes menores, anecdotillas cotidianas. (En cuanto a lo de la separación de la infanta, aparte de dar de comer durante unos días a los comentaristas de sociedad/corazón/cotilleos, no llega ni a la categoría de noticia. Ni siquiera se trata de una separación legal, sólo nos informan de que ya no viven juntos. Todo el mundo sabe que los Reyes tampoco comparten residencia, la mayor parte del tiempo. A nadie le importa ni le preocupa eso, con lo que podéis calcular lo que importará lo de Elena Borbón y Jaime Marichalar. Huele a carnaza para procurar que la gente olvide el vergonzoso exabrupto de Juan Carlos en Chile.)
¿Qué pasa con esta Casa Real? Que es ciertamente frágil, y cualquier inconveniencia, por nimia que sea, la altera. Es frágil porque su origen es oscuro y preconstitucional, porque los antepasados de los que proceden sus miembros eran gentes bellacas, porque no sirve para nada y produce gastos innecesarios, y porque sus componentes son en su mayoría desagradables y malencarados.
Es tan evidente que la solución republicana es mucho más agradable, viable, posiblemente más barata, y desde luego bastante más democrática, que los esfuerzos de los “realistas” (con perdón) para hacer ver que no es una alternativa posible resultan patéticos de puro evidentes.
Yo creo que el asunto no es que este año esté siendo un año horrible para los Borbones, sino que está siendo un buen año para los republicanos. O sea, nada de annus horribilis, pero tal vez y con suerte annus Rei Publicae (año de la república).
November 13th, 2007 — Antiguo portal, política
La bestia número uno
Me fastidia, pero estoy [casi] de acuerdo con un vocero del Partido Popular, concretamente con un tal Francisco Ricomá, portavoz adjunto de Exteriores del PP que hoy ha tenido la oportunidad de hacer frases en público y salir del anonimato, dada la ausencia en el Congreso de los Diputados de alguien más importante que él en su partido.
Este Ricomá ha aprovechado el debate por departamentos de los presupuestos generales del Estado para el año que viene para volver a la carga sobre la famosa bronca con Chávez y Ortega. “El PP ha responsabilizado al Gobierno de haber estado alimentando a la bestia”, dicen en elmundo.es, y citan esto que ha dicho Ricomá a Moratinos: “A la bestia se la alimenta y en la conciencia de cada uno debe estar el saber cuántas raciones se le han ido facilitando. Usted debe reflexionar sobre esta cuestión”.
Suscribo palabra por palabra* la frase anterior. De hecho, eso fue exactamente lo que pensé cuando, de madrugada, vi en la tele la tensa situación que acabó con el ya tristemente famoso “¿por qué no te callas?”, de Borbón.
El PSOE tiene lo que se merece. Ha alimentado, en efecto, a la bestia durante mucho tiempo, y a estas alturas la bestia está ya de muy buen año, con peor leche que nunca, y ninguna gana de hacer caso al Ejecutivo socialista. Me refiero a la patronal española CEOE, cuyos miembros -en colaboración con el detestable José María Aznar y con el Jefe del Estado español-, se dedican a hacer exactamente lo que les da la gana siempre y en todo lugar, atropellando para ello si hace falta a la verdad, la justicia, la razón y los derechos sociales e individuales de cualesquiera ciudadanos en cualquier parte del mundo. Estos mozos que viajan en jets privados exigen, increpan, dan puñetazos encima de la mesa, se cabrean, miran de soslayo a mandatarios elegidos democráticamente que no son de su absoluta y total confianza, se creen en el derecho de soltar dictámenes acerca de la marcha de las economías española y extranjeras cuando quieren y donde les parece. Y todo ello, con el visto bueno y la aquiescencia del Gobierno del PSOE, que en efecto alimenta desde 2004 a esta díscola y maleducada bestia patronal con auténtica fruición y verdadera dedicación. Y cuando digo “alimenta”, lo digo en el sentido literal de la palabra, y sé por qué lo digo.
No es la primera vez que la CEOE hace labor de zapa en contra de Zapa -permitidme el tonto juego de palabras-, como tampoco es la primera vez que Zapatero hace el ridi en público por culpa de un gesto del presidente de la CEOE, Díaz Ferrán. El Gobierno se lo busca, y se merece todos los desplantes que sufren sus representantes y los que están por venir.
Uno no debe criar un alacrán en casa y luego quejarse de que le pincha. Por muy desagradable que sea el alacrán, lo cierto es que está en su naturaleza utilizar su aguijón.
La bestia número dos
Luego está José María Aznar. Hablando de bestias bien alimentadas, sin duda este elemento es una de ellas. Yo soy partidaria de actuar contra él por la vía legal por haber cometido crímenes de guerra (como ya está haciendo la plataforma ciudadana Juicio a Aznar), o al menos de ponerle una querella por ofender el entendimiento y la inteligencia de millones de personas cuando escribe o dice cosas desagradables, carpetovetónicas, carcas, falaces, comprometedoras y/o problemáticas, verbi gratia:
Sobre el hecho de conducir y beber alcohol al mismo tiempo: “Déjame que beba tranquilamente; no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás.”
Sobre las armas de destrucción masiva en Irak, años después de haber contribuido al genocidio del pueblo iraquí: “En Irak no había armas de destrucción masiva, yo lo sé, ahora”.
Sobre los musulmanes, en un looping islamófobo-castizo: “Ningún musulmán me ha pedido perdón por ocupar España durante ocho siglos”.
Sobre la matanza del 11 de marzo de 2004: “Los que idearon estos atentados no están en desiertos remotos ni en montañas lejanas, sean quienes sean”.
Y así, por lo que parece, hasta que el cuerpo le aguante. ¿Se trata de una bestia bien alimentada? Parece que sí. ¿Quiénes lo alimentan? Además de los poderosos amigos que hizo durante su Presidencia, sus súbditos del PP y sus simpatizantes en los colectivos ultraderechistas, básicamente. ¿Se puede considerar que no combatirlo es una manera de provocar que siga actuando como hasta ahora? Yo creo que sí. ¿Quiénes lo dejan seguir haciendo daño (digamos) por omisión? El PSOE y su entorno. ¿Merecía José María Aznar la defensa pública que tuvo que hacerle Zapatero en Santiago de Chile? Rotundamente no. ¿Podría Zapatero haberse comportado de otra manera al respecto? Dada la situación, no. ¿Es posible que Chávez no hubiera estado tan cabreado de haber observado previamente una actitud distinta del Gobierno de Zapatero hacia Aznar? Los hechos demuestran que sí. Por fin, ¿no es hora ya de decirle a José María Aznar que sus declaraciones y sus actitudes son gravemente conflictivas y que provocan problemas y enfrentamientos innecesarios? ¿Nadie en el PSOE y en el PP se atreve a hacerlo?
El otro día Gabriel Elorriaga, el secretario de Comunicación del PP, calificaba al Gobierno de “pusilánime”. Tiene razón, pero le conviene no quejarse de ello. Me gustaría ver qué haría el Partido Popular en la oposición a un presidente como Fidel Castro. Además, que para “pusilánimes” ellos: no hay día en que Aznar no ponga en evidencia la falta de liderazgo en el Partido Popular, en su ausencia.
Conclusión
Está mal que yo lo diga, pero he de hacerlo: señoras y señores del Gobierno “socialista”, hagan caso al tal Francisco Ricomá, y dejen de alimentar a la bestia. O a las bestias, para el caso. Créanme, no se lo digo por su bien: se lo digo por el nuestro.

* Sé perfectamente que este menda se refiere a Hugo Chávez cuando habla de esa “bestia” alimentada presuntamente por el Gobierno de España. Pero seguro que me permitís manipular un poquito así la interpelación de este señor pepero, si sabéis que lo hago por una buena causa: el famoso consenso. O sea, por ponerme de acuerdo con el PP por una vez y aunque sea mentira.
November 12th, 2007 — Antiguo portal, política
Puede que sean los efectos de los medicamentos que estoy obligada a tomar para combatir la lumbalgia aguda que sufro desde hace unos días. No lo descarto, pero el hecho es que la bronca de la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile me ha sumido en una espiral de cruel melancolía.
Se trata de uno de los episodios más tristes de la historia reciente, y uno de los más vergonzosos de los que he tenido noticia. Se equivocó Hugo Chávez al colocar en una situación tan incómoda a Zapatero, de manera gratuita, y en un marco absolutamente impropio. Se equivocó también al obligar al resto del auditorio a presenciar la bronca dialéctica que se montó, y la bochornosa actitud del Jefe del Estado español, cuyos equilibrio y salud mentales están en boca de muchos.
Todo es cierto, pero la culpa de Chávez palidece ante el indigno trabajo de calentamiento de los mamarrachos golpistas que componen la CEOE (y no me refiero sólo a su actuación en el golpe de Venezuela, sino a su actitud general ante todo) y del anterior presidente del Gobierno español, ese ser que nunca debió dejar su pueblo natal, ese fantoche iluminado llamado Aznar. No contentos, éste y los otros, con saberse probados partícipes -así sea en calidad de auspiciadores y/o sabedores- de un golpe de Estado que puso en serio peligro la vida del presidente electo Chávez, así como la democracia en Venezuela, y que colocó en grave riesgo la vida y la integridad física de cientos de miles de personas, no satisfechos con eso, tienen además y respectivamente, el cuajo y la desvergüenza de calificar de “dictador” a Chávez (Aznar) y el inexplicable relajo de hablar de “preocupante inseguridad jurídica” en Venezuela, Bolivia y Ecuador (Gerardo Díaz Ferrán, el presidente de la CEOE).
Es lógico que a Chávez la catadura de estas gentes se le atragante, ¿no os parece? Y conociendo el carácter del venezolano, hasta parece poca cosa la que se ha liado.
Este incidente no ha hecho sino poner en evidencia una serie de cosas que muchos ya sabíamos: 1) Que las empresas españolas y sus representantes (en este caso, la CEOE), están poseídas y/o dirigidas por gentes de interior patibulario, maneras franquistas, aspecto cateto, aspiraciones neocoloniales y una insaciable sed de beneficios; 2) que Juan Carlos I sólo se pone chulesco, borbónico, mandón y soberbio -en público- cuando se pone en duda el modus operandi de la empresa española (que es de donde mayormente saca la pasta el Jefe del Estado español, naturalmente bajo cuerda), ya que sólo decidió levantarse cuando Daniel Ortega criticó la aberrante actuación de Unión Fenosa en Nicaragua; 3) que Zapatero a veces resulta bobo de exhibición y hasta da un poco de pena, el pobre (”hay que defender a un compatriota”… ¡Por favor!); y 4) que aquí y en casi todo “allá”, quienes mandan y mangonean son los empresarios y los banqueros, los dueños del capital, que sólo toleran un trato: el de la completa, total y absoluta sumisión a sus actuaciones y a su ansia de beneficios. Todo lo demás les parece “preocupante” e “inseguro”.
En fin.
Para aliviar y por desengrasar, os dejo con las tomas falsas de la salida de tono de Juancar, según los autores de este blog:

¡Qué cruz!

Os dejo un enlace a un artículo de Pascual Serrano sobre el incidente. Discrepo en alguna cosa, pero estamos básicamente de acuerdo en casi todo.
October 29th, 2007 — Antiguo portal, viajes
Seúl es la tercera ciudad que conozco del llamado Extremo Oriente (los otros dos viajes a esa parte del mundo me llevaron hace unos meses a Singapur y a Tokio, respectivamente), pero creo que no tiene demasiado que ver con las otras dos. La estancia ha sido intensa, y aunque sólo he pasado unos días en la capital de Corea del Sur, he visto un montón de cosas y he aprendido mucho.
A lo mejor os suena la frase y os parezca un tópico gastado, pero en este caso es ineludible: Corea del Sur es un país de contrastes, más que ningún otro sitio que haya visitado. Es posible pasar del lujo a la escasez en un abrir y cerrar de ojos, de un mercadillo a un suntuoso centro comercial en un periquete, de la tecnología punta aplicada a la publicidad callejera a una tienda de productos tradicionales en un pis-pas. Un buen ejemplo de esto son los jardines del palacio de Gyeongbokgung, que se encuentran al lado de una enorme avenida en el lecho del valle en el que se edificó la ciudad de Seúl. En un momento se pasa de esto:

A esto otro:


Este palacio, como todos los demás de Seúl, ha sido reconstruido recientemente. Los invasores japoneses, que hasta el fin de la segunda guerra mundial ocuparon Corea, destruyeron todos los vestigios de la cultura coreana, tanto en las construcciones como en la lengua o las bellas artes. El hecho de que se les prohibiera expresarse en su propio idioma o cultivar sus costumbres ancestrales ha hecho de los coreanos un pueblo muy nacionalista, y muy orgulloso de su cultura. El Museo Nacional de Corea es un faraónico edificio en el que se albergan las cuatro cosas que les quedan después de las numerosas invasiones extranjeras que han sufrido a lo largo de su historia, y cuyas enormes salas semivacías dan cuenta de la importancia que dan los coreanos a la reivindicación de su historia y de su independencia.
Tienen otro museo que a mí me gustó mucho más que el Nacional: el Folclórico. Situado en el recinto del palacio de Gyeongbokgung, en un bello edificio con forma de pagoda, ofrece al visitante un encantador paseo por las tradiciones coreanas.

A los seulitas les encanta comprar. Algunos de los lugares más populosos de Seúl son los mercadillos callejeros, como el de Namdaemun, bullicioso y algo mareante, pero muy entretenido.

Las tiendas de ginseng son espectaculares, con sus expositores de enormes raíces metidas en tarros de cristal:

Otro lugar entretenido de Seúl es la calle Insa-dong, en la que compré un papel estampado con un sello tradicional (un “jeon gak“). Contiene un dicho confucionista que dice que “mejorar la mente preserva la vida”. Me pareció hermoso.
En Insa-dong también se puede comprar algo para comer en uno de los numerosos puestos ambulantes de dulces y salados.

Los coreanos son cálidos y resultan mucho más cercanos que los japoneses, por ejemplo, a quienes no tienen en mucha estima, como tampoco a sus vecinos chinos. Son un poco brutos al andar por la calle: si no tienes buenos reflejos es posible que te des unas cuantas tortas con la gente con la que te cruces por la calle o al salir del metro (un buen metro, por cierto, bien organizado y barato). No hay muchos occidentales, así que es posible que os pase lo que a nosotros: a la salida de un museo, unos niños la mar de graciosos comenzaron a señalarnos mientras se reían abiertamente, absolutamente asombrados de nuestro aspecto y nuestra manera de hablar. Me parecieron tan divertidos que les saqué esta fotografía:

El pensamiento confucionista tiene un ascendente tremendo sobre las costumbres coreanas, así que no esperéis un comportamiento tan espontáneo de los adultos, pero sí os encontraréis con un respeto tremendo a los ancianos; sobre todo con los hombres, pero también con las mujeres de edad avanzada, hay un cuidado exquisito y un trato en general deferente.
En Seúl conviven muchas religiones, pero choca la abultada presencia cristiana (hay hasta gente del Opus Dei). Otra característica de la ciudad es la inquietante, por lo numerosa, presencia policial. Ya sabéis cómo se las gasta la policía surcoreana, ¡hace falta ser valiente para enfrentarse a sus miembros en una manifestación, pero el hecho es que los altercados callejeros son prácticamente cotidianos! Otro misterio coreano más.
¿La comida coreana? En general, demasiado picante, pero rica y saludable si consigues que no te la llenen de diabólicas especias.
“En el caos coreano siempre hay un orden”, me decía Iker, uno de los becarios españoles que viven en Seúl. Es una buena frase para broche de este artículo. Dejémoslo ahí.
October 18th, 2007 — Antiguo portal, viajes
Esta noche parto en un largo viaje que me llevará a Seúl, la capital de Corea del Sur. Me hace ilusión ir a este país. Dicen que éste es el mejor mes para visitarlo, ahora que los árboles comienzan a colorear sus hojas y los parques coreanos adquieren un aspecto policromo. Parece que en esta estación la temperatura es muy agradable. Si puedo, a la vuelta os contaré qué he podido ver, como suelo.
La cuestión es que, como ya es costumbre, no sé si podré actualizar la página desde Seúl. Y en todo caso, eso sería como mínimo pasado mañana.
Hasta la vuelta, annyeonghi gyeseyo!
October 17th, 2007 — Antiguo portal, cine, política
“Que mi nombre no se borre en la historia.”
(Última frase escrita por Julia Conesa, asesinada a los 19 años por el fascismo español)
Dentro de unos días se estrena en toda España la última película de Emilio Martínez-Lázaro, “Las 13 rosas“. Sus caracteres protagonistas se basan en la vida y la muerte de trece jóvenes mujeres que fueron asesinadas en Madrid el 5 de agosto de 1939 por el Gobierno fascista junto a decenas de otros inocentes, todos víctimas del odio iracundo de los vencedores de la guerra que aquéllos provocaron con su traición.
En la tapia del cementerio de la Almudena junto a la que fueron fusiladas, una lápida recuerda su horrible final:

En febrero de 1939, cuando ya parecía inminente la toma de Madrid por parte de los fascistas, el PCE decidió que la estrategia del partido en la posguerra iba a consistir en dejar la organización en manos de militantes desconocidos, en su mayoría mujeres jóvenes (algunas muy jóvenes, de 14, 15 y 16 años) afiliadas a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) y/o al PCE. De ese modo podría evacuarse a los cuadros significativos y salvarlos de la represión aguda que se preveía, mientras los militantes que quedaban en Madrid reconstruían las organizaciones desde la clandestinidad, aprovechando la ventaja que supondría el desconocimiento de su militancia por parte del Gobierno franquista. Estos jóvenes militantes revolucionarios y entregados, muchos de ellos miembros activos del Socorro Rojo (un servicio social creado por la Internacional Comunista para vertebrar la solidaridad entre los trabajadores), estaban dispuestos a hacer lo posible para resistir al fascismo en la medida de sus posibilidades.
Sin embargo, antes de que las tropas franquistas entrasen en la ciudad, estos jóvenes ya tuvieron que enfrentarse al golpe de Estado del coronel Casado (apoyado por un amplio sector socialista, por los anarquistas y por muchos militares que antes eran leales) en marzo de 1939. Este militar estaba decidido a pactar con las tropas franquistas (intento en el que por cierto fracasó) y se dedicó a detener a decenas de comunistas que, más tarde, fueron entregados a Franco. Los jóvenes de la JSU se enfrentaron a los militares republicanos rebeldes tanto como pudieron.
Una de las graves consecuencias del golpe de Estado fue que éste impidió, por falta de tiempo, la destrucción de los archivos de militantes del PCE y de las JSU. Esto, unido a la detención de José Pena (un chaval de 21 años que en 1939 se hizo cargo de la secretaría general de las JSU, y que tras ser salvajemente torturado contó todo lo que sabía), colaboró a la tortura y el encarcelamiento de miles de mujeres y hombres cuyo único delito era su militancia política izquierdista.
“Quien no tenga las manos manchadas de sangre no tendrá nada que temer”, prometían los vencedores, y mentían al prometerlo. En efecto, el único crimen cometido por las “trece rosas”, como las llamaron tras su asesinato, fue ser “rojas” o intentar salvar a un rojo de la muerte. Eso fue suficiente para recibir el impacto del rabioso odio de los traidores. Pobrecitas. La mayoría de ellas eran menores de edad cuando las fusilaron.
Una de las mujeres que vio partir a las chicas desde la cárcel de Ventas hacia su tumba en aquella madrugada horrible, Mari Carmen Cuesta, aún hoy llora al recordar el momento. Entonces tenía sólo 15 años.
Ojalá que la película trate a estas mujeres con el cariño que se merecían, y no sólo a ellas, sino también a los otros miles de mujeres republicanas que sufrieron el aplastamiento de la represión franquista, y de las que tan poco se ha hablado. Un montón de mujeres que se ilusionaron con tener un papel mejor en la sociedad española del que hasta entonces habían tenido, mejor trato y mayor consideración por parte de los hombres, y mayor participación en la vida política e intelectual del país. Las mujeres que hemos nacido décadas después aún estamos peleando por desembarazarnos del castigo al que condenó a nuestro sexo la horda fascista.
Y luego dicen que hay que “olvidar”. Que se den con un canto en los dientes con que no seamos igual de odiosos que ellos.

En este enlace hay una relación de los hombres que fueron fusilados media hora antes que las trece rosas, y que fueron condenados a muerte el mismo día.
October 16th, 2007 — Antiguo portal, política
Me di cuenta el otro día, mientras aguardaba a que mi madre entrase en la consulta de su médico de cabecera. Desde la ventana del tercer piso del centro de salud se veía cómo ondeaba una gran bandera de España, en la puerta de la maternidad de la calle O’Donnell.
- Mira, para que no se diga que Espe no cumple la ley de banderas -comenté alborozada-. Qué ridículos son.
Pero lo que el otro día me resultó más o menos risible, hoy me ha cabreado. Siempre me pasa con los afiliados y simpatizantes del Partido Popular: al principio puede que me hagan reír sus ocurrencias, pero al final siempre acabo enfadada.
Esta mañana he debido ir a recoger un protocolo para un tratamiento médico en el que estaré ocupada dentro de unos meses. En la puerta del Hospital Universitario Santa Cristina han aparecido -sé que antes no estaban allí- tres banderas más, vecinas a las de la cercana maternidad. Y si os parece poco pendón, os diré que en el edificio anexo al hospital, el Centro de Salud Goya, han crecido tres mástiles como tres soles, portadores de sendas enseñas regional, nacional y comunitaria.
El resultado es que en un espacio de más o menos 200 metros cuadrados ondean nueve banderas surtidas, a costa del presupuesto regional madrileño al que antipatriotras como yo contribuimos generosamente. Toca a bandera por cada 22,2 metros cuadrados. Para un estadio el día de la inauguración de unos juegos olímpicos sería un poco escaso, pero para la calle O’Donnell de Madrid, y aledaños, creo que resulta excesivo.
Sobre todo, teniendo en cuenta que ese lote de estandartes adorna las fachadas de tres centros sanitarios. ¿Es posible que sea más importante llenar de banderas mi ciudad que reducir las listas de espera en la seguridad social? Tal vez, para según quién, así sea.
Para mí no, ¿para cuántos sí?