El fascista
Parece que no apellidarse Mussolini es mérito suficiente para que en Italia no piensen que el gobernante de turno sea un fascista, haga lo que haga. Por lo visto, Berlusconi es un señor la mar de democrático, y su régimen un modelo de modernidad y de convivencia. Las urnas legitiman cualquier cosa, siempre que no se vaya en contra del Capital.
Lo cierto es que este hombre cruel, mafioso y desvergonzado, cuya situación al frente de Italia debería llenar de miedo y de vergüenza a los italianos, ha conseguido el privilegio de no tener que cumplir la ley de su país. El presidente Napolitano firmó el otro día la ley de inmunidad para cuatro primeras figuras del Estado, que exonera de sus cuentas pendientes con la Justicia a Berlusconi y a otros tres listos más, y que además garantiza que sólo cuatro personas en toda Italia puedan hacer lo que quieran, sin temor a ser juzgados. Algunos jueces se han quejado de este despropósito, inconstitucional e inmoral, pero Silvio Berlusconi ha resuelto la discrepancia llamándolos “rojos comunistas” y “cáncer” de la sociedad. Qué bien, ¿verdad?
Y si lo dicho es grave, a ver a qué os recuerda lo que su Gobierno ha decidido hacer contra los gitanos que viven en Italia: Berlusconi ha ordenado tomarles a todos -niños incluidos- las huellas dactilares, tenerlos controlados y expulsarlos fuera de Italia si se demuestra que no han nacido en el país. Sí, es fascismo puro y duro, de toda la vida.
Sistema que, por cierto, en las primeras fases sólo se mantiene si la gente lo apoya. Y por mucho que me moleste -me gusta mucho Italia- me doy cuenta de que la mayoría de italianos está de acuerdo con lo que está haciendo Berlusconi. A ver lo que tardan los partisanos en agarrar a éste y colgarlo de una plaza de Milán.
El tirano asesino
Hay muchos tiranos, y todos son criminales. Pero ahora me refiero al rey de Marruecos, Mohamed VI, cuyo régimen dictatorial mantiene estos días al borde la muerte a varios inocentes, jóvenes universitarios que permanecen en huelga de hambre en protesta por haber sido detenidos, torturados y encarcelados tras manifestarse pacíficamente en Marrakech para pedir al Gobierno becas algo menos miserables que las actuales y transporte gratis para que los más pobres puedan llegar a sus aulas universitarias, entre otras reivindicaciones igual de modestas y sensatas.
Las atrocidades del régimen de Mohamed VI no se quedan ahí: las cárceles marroquíes, las secretas y las legales, están llenas de presos políticos, periodistas, políticos y discrepantes en general, todos malviviendo en pésimas condiciones y sin derecho apenas a nada. Echad un vistazo a esta página para enteraros sobre los “desaparecidos” saharauis, y haceos aquí una idea de cuánta es la falta de respeto del criminal hijo del criminal Hassan II por los derechos humanos.
Este corrupto enano sádico es también, como el dictador italiano, aliado de los Estados Unidos y la UE, y por ende también de España.
El monarca
A ninguno de los anteriores les ha dicho nunca en público Juan Carlos, el jefe del Estado español, que por qué no se callan o por qué no dejan de hacer otras cosas. A quien sí se lo dijo fue a Hugo Chávez, ¡y sólo porque se estaba metiendo con el imbécil de José María Aznar, con toda la razón!
El hecho es que Venezuela es un país poderoso, extractor y vendedor de petróleo, cuyo Gobierno está deseoso de llevarse bien con el español y con la UE. Hugo Chávez no lo es, pero si fuera un dictador fascista, cruel y asesino, también habría sido recibido en Marivent por el rey de España. Y es que, ya sabéis, Chávez va a vender a Repsol los barriles de petróleo a precio de saldo (veintitantos dólares menos que el Brent).
Lo gracioso del asunto es que por la fachoderecha hay quienes han protestado -pocos: Repsol es Repsol y la Casa Real es la Casa de S.M. el Rey- por la “falta de moralidad de Juan Carlos al recibir a un dictador”.
Qué risa, tía Felisa.
3 comentarios ↓
Con relación a Latinoamérica, los medios, prácticamente todos, escriben al dictado de las empresas multinacionales que los financian. Aquéllos, sistemáticamente, (des) informarán de cuanto interese a éstas: negativamente, si las acciones u omisiones de los países correspondientes no les conviene, y, positivamente, si adoptan medidas coincidentes con los intereses empresariales. Así nos luce el pelo. La peña debería saber quién está detrás de cada medio, para evaluar la veracidad de las informaciones. Estamos acostumbrados a la manipulación, tergiversación y patrañas de periódicos y periodistas que son, así de claro, la voz de su amo.
Salut les copains.
Nuestra monarquía siempre trabajando por el bienestar del pueblo.
Trabajar y Monarquía son términos antónimos
Este Pu¨`o planeta cada vez me da más asco….
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