Sobredosis de Betancourt

Cuando oigo hablar a esta mujer me dan ganas de ponerme como el profesor Tornasol:

Qué mujer tan insufrible. Imagino que en Francia muchos deben de estar de un humor parecido al mío, y probablemente más hartos aún. Sus constantes evocaciones de Dios y de la Virgen, cómo se jacta de rezar el rosario a las 4 de la mañana, su lenguaje empalagoso, los elogios al Ejército colombiano y las alusiones a la patria, y su contribución a la propaganda del régimen de Uribe, sus halagos a los servicios secretos israelíes, todo eso me pone mala de la tripa.

De acuerdo, ya está en la calle, que es donde debe estar. Ahora, por favor, basta ya, no la puedo soportar más. Que esta colombiana, o francesa, o lo que sea, se meta en su casa y que descanse. Por amor de Dios, como diría esta machacante y meliflua devota, que nos deje un poquito en paz.

5 comentarios ↓

#1 iturri on 07.15.08 at 1:30 pm

Hola Belentxo:

Pues yo también he escrito esta mañana sobre esto, aunque no se activará hasta esta tarde.

Tenemos una becaria francesa en la oficina y ella también comenta que está hasta las mismísimas del coste de la operación de la Betancourt y demás.

Y, como cito en el apunte, el escritor argentino Raúl Argemí ya ni te cuento lo que dice de Ingrid.

Agur.

#2 Belen on 07.15.08 at 1:33 pm

Ah, pues luego te leo. ¿Ves cómo sabía yo lo de los franceses? No podía ser de otra manera.
Besos.

#3 Mercedes on 07.15.08 at 10:13 pm

Pues estoy totalmente de acuerdo con vuestras opiniones, parece que liberada la Betancourt ya está todo el mundo liberado. Siempre igual, los ricos y poderosos importan más que los demás.

Saludos

#4 Small Blue Thing on 07.17.08 at 10:44 am

Pues no sus queda nada por aguantar… algo saldremos ganando: esta señora será meapilillas y pesada (supongo que yo también habría tenido mucho tiempo para rezar), pero si nos quita de enmedio a Urbie que además es narco, pues oye.

#5 Antonio on 07.19.08 at 7:09 am

No es necesario irse a Francia ni Colombia para encontrarse con gente que ha hecho de la condición de víctima una lucrativa profesión. De hech en España tenemos que aguantar a la AVT y similares, mucho peores.

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