Además, en realidad no voy a hablar de fútbol, con lo cual los perjuicios son mínimos. No sé si os habéis enterado de que la selección española de fútbol ha ganado la Eurocopa de Austria y Suiza que acaba de terminar. Ayer llegaron los futbolistas con su copa a Madrid, donde los esperaban muchísimas personas en éxtasis, con ganas de celebrar el trofeo, como si lo hubieran ganado ellos. Ya sabéis cómo son estas cosas: siempre es así, en todas partes del mundo. En fin: los jugadores hicieron bromas, dedicaron la copa al respetable público, mantearon al entrenador, y Manolo Escobar cantó una vetusta canción suya llamada “Que viva España“. Seguro que todo eso fue del agrado de las personas que estaban allí: todos parecían pasárselo muy bien. Bueno: cada uno se divierte como quiere.
Pero a mí me atacó una vez más la melancolía: es evidente que en este país de países hay un grave problema de convivencia entre culturas y nacionalidades.
El Parlamento Vasco acaba de aprobar una resolución para convocar un referéndum con el que consultar a la ciudadanía vasca en qué dirección ir para acabar con el terrorismo local y también si los vascos -y las vascas- están dispuestos a intentar la independencia del resto de España. A mí no me parece grave. De hecho, me parece bien: ojalá todos los gobiernos, incluido el vasco en otros menesteres, nos preguntasen a los votantes qué nos parece esto o lo otro, antes de hacer nada. Pues bien: el Gobierno de Madrid y el partido más votado tras el PSOE están de acuerdo en que no puede ser eso, de ninguna de las maneras. No hay nada que hacer: es no y no, y punto.
Y así siempre, constantemente.
Luego tenemos el otro sentido de la guerra: por ejemplo, si en Euskadi ibas durante la Eurocopa con la selección española más te valía ir a celebrarlo en tu casa o en las calles de Ermua, donde sí ha habido jolgorio popular, porque en general no está bien visto que te pasees por las calles de muchos municipios vascos con una bandera española. Y a otros niveles también hay forcejeo, como es lógico, desde Euskadi hacia Madrid. Lo que pasa es que el Gobierno central es mucho más poderoso.
En Madrid pasa lo mismo, pero al revés. Ayer, por ejemplo, Sergio Ramos llevaba una bandera de Andalucía sobre los hombros (no la de España), y Villa una bandera asturiana (no la española). Si hubiera querido, tal vez sí, ¿habría podido Xabi Alonso llevar una ikurriña? ¿O Puyol una senyera? Creo que no.
¿Por qué?
Porque ayer estos chicos eran españoles, no catalanes o vascos. Son nacionalismos excluyentes: o se es catalanista, galleguista, abertzale, o se es españolista. Mi opción personal es no ser nacionalista en absoluto, pero, ¿no es evidente que este conflicto entre nacionalismos es problemático y preocupante?
Adenda: He procurado sortear este festival de idioteces que ha sido la retransmisión de la final y de la llegada de la selección a Madrid, en el que tantas chorradas he tenido que escuchar en los diversos canales que han cubierto la fazaña, inventándome una competición, a ver quién decía la bobada mayor o la salvajada más desagradable. Pues bien: tenemos un ganador. Se trata de María Escario, que ayer hablaba en directo para TVE con un comentarista, reportero o similar, que contaba que no sólo había madrileños en las calles, “también hay colombianos, ecuatorianos, peruanos, gente de todas las nacionalidades que viven en Madrid”. Ojo a la pregunta inmediata de Escario: “Por cierto, ¿has echado en falta algo del bolsillo?” No tengo palabras.


3 comentarios ↓
Y que’h lo ke?
…
La Banda Gorda!
…
Machete, machete, machete …
Penha Suaso
Ah, pero y kwal eh la vaina?
laespe for president!
Esa eh la vaina…!!!
Menuda gilipollas xenófoba de mier$·”a, ¿Echará ella en falta algo de su triste sesera? Disculpa si te lleno la entrada de tacos, pero no es para menos.
Maria ‘Escarnio’ debería llamarse.
¿La España que está con la Selección es igual que ella? Pues yo quiero que me dén otra nacionalidad, no quiero compartirla con gentuza así.
Quiero ser de chiquitistán, o de raticulín XD
Tranquilo, Izaam, es lo menos que se merece.
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