Hay una espantosa persona a la que yo llamo La Chunga y que casi ninguno de vosotros tenéis la desgracia de conocer y menos de sufrir en directo. Le dedico un pensamiento sagaz y eterno:
“Cuanto mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.” Eso lo dijo Marco Tulio Cicerón (106-43 A.C.), escritor, orador y político romano.
Yo aprovecho para darle la vuelta y afirmar que “cuanto peor es uno, más fácilmente sospecha que los otros tienen malas intenciones”.
Es una pena, pero tengo comprobadísimo que todo es cierto.
2 comentarios ↓
Los egocéntricos suspicaces en exceso tienen un buen lugar a donde ir: a la mierda.
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