Lectura desengrasante

Hay un tipo nuevo de “freakies” ahora que afirman que están intoxicados de tanta información como les llega, y que su cerebro ya no les da para más. Yo, que soy o he sido adicta a varias cosas, a esto desde luego no lo seré jamás, porque superada una cantidad determinada de información escrita o audiovisual acerca de un tema sociopolítico concreto, paso a otro asunto o bien me dedico a otro tipo de lectura, más amena, más inteligente a veces, y desde luego más placentera.

Ayer terminé de leer este libro de Rafael Reig:

Me ha gustado mucho: es inteligente, bondadoso, interesante, original y bien escrito. No sé qué más se le puede pedir a la ficción (contemporánea), así que os lo recomiendo vivamente. Esta mañana he vuelto a El Corte Inglés y he comprado un par de novelas de Eduardo Mendoza (¿os conté o no que me lo encontré varias veces en Damasco?) y otra de Reig (”Hazañas del capitán Carpeto”), la única que había disponible a simple vista del mismo autor. De todas maneras, esta tarde iré a la Casa del Libro, a ver.

Bueno, cuidado, que se me va la olla. Yo hoy he venido por aquí a hablar de mi libro, como Umbral. Porque a mí me pasa que los libros que me gustan los hago de mi propiedad -no física, entendedme: digamos “emocional”. Se establece un vínculo de cariño con lo recién leído, porque la lectura es sobre todo intimidad, y la intimidad une mucho, aunque también puede distanciar mucho… ya sabéis lo que pasa con la confianza.

Pues voy a seguir así una temporada, leyendo libros que me gusten y me diviertan, me entretengan y me hagan pensar cosas interesantes y extraordinarias. Estoy abierta a sugerencias.

0 comentarios ↓

There are no comments yet...Kick things off by filling out the form below.

Deja tu comentario