Telefasci

Desde que mi comunidad de vecinos nos ha obligado a ver las cadenas generalistas a través de la TDT (han desmontado la antena de toda la vida), la cantidad de porquería audiovisual ultraderechista a disposición de nuestras frágiles mentes se ha quintuplicado de un día para otro. Las primeras seis o siete cadenas que aparecen cuando se enciende la tele son variaciones de la misma porquería: grotescos remedos de tertulias (en las que cuatro o cinco paniaguados repiten sin cesar las falaces e insultantes consignas ideadas por Federico Jiménez Losantos y otros intoxicadores mediáticos) que se alternan con vídeos musicales, espacios promocionales o películas y culebrones de saldo.

Hace falta tener un humor a prueba de bomba para verles la gracia a estas emisoras generadoras de bilis, envenenadoras, insultantes, crispadoras y repulsivas. Yo sólo se la veo cuando tengo un día particularmente simpático: no soy aficionada a revolver basura. Pero no reprocho la afición de algunos de vosotros a reírse con las sandeces que salen de esas emisoras: encuentro que siempre es mejor tomarse a risa a todos estos payasos sin principios, que dejarse afectar por su insania. Los que me preocupan son, más bien, todos esos indocumentados que se tragan los embustes fascistas sin pestañear, del mismo modo -supongo- que se tragan los dogmas que repiten los prebostes católicos. Y me alarmaría saber que hay quienes se dejan convencer por estos predicadores de la infamia barata y la falacia machacona.

Me inquieta seriamente además, no lo niego, que Esperanza Aguirre pueda hacer de la televisión local madrileña un nido de serpientes, que no haya manera de evitar que este cerebro privilegiado reparta las licencias de televisión entre sus amiguitos: la Iglesia católica, los grupos de comunicación ultras y algunos grandes empresarios de su cuerda. Esto es lo que entienden los peperos por democracia (y ningún PSOEro desmiente el concepto): la televisión es un mercado “liberado”, en el que “cualquiera” puede optar a poseer una emisora desde la que soltar cualquier aberración… Cualquiera que tenga los millones que hacen falta para permitirse el lujo, claro.

¿Una emisora de izquierdas? Como no la financiemos entre todos haciendo un bote, lo veo difícil.

Sólo nos queda procurar pasar por estas difusoras de la cochambre con el dedo presto para cambiar de cadena, sobre todo en campaña electoral. Triste alternativa, pero es lo que hay.

6 comentarios ↓

#1 Ángel on 02.20.08 at 2:04 am

Como sabes yo soy de los que se ríe de ellos, aunque sé que no tiene puta la gracia la situación. Porque además, como dices, no hay alternativas.
Sé que existe Tele K, la vallecana. Pero aparte de que en nuestra casa no se coge, ni se ha cogido nunca, parece que la persiguen con saña.

#2 drimo on 02.21.08 at 12:19 am

En el pueblo de Mallorca donde vivo, sólo veíamos una tv balear y alguna generalista, siempre que no llueva, haya mucho viento, etc. (entre montañas y con una antena comunitaria muy vieja). Así que decidimos contratar imagenio de telefónica: un canal que pone pelis en VO -y que se paga aparte- es el único que da placer. Para las tvs de madrid encontré la solución al segundo día, antes de morir envenenada: el “control paterno” (?!) en el mando. como empiezo a coquetear con don alzheimer, en un par de días más olvidaré la contraseña y estaré salvada.

saludos, y lo que no te había dicho antes: me alegro que estés de regreso.

#3 Belen on 02.21.08 at 1:23 am

Bueno, yo confieso que tengo el Canal +… Si no fuera por eso, no sé qué sería de mí.
Yo me alegro de que te pases por aquí. Besos.

#4 Manuel on 02.21.08 at 4:09 am

Hace mucho tiempo que sostengo que lo que antiguamente llamábamos ‘la caja tonta’, hoy debería ser sustituido por algo mucho más actual, conforme a su nuevo diseño: el ‘encefalograma plano’.

Un saludo.

#5 Fétido on 02.21.08 at 5:56 am

Asquito, oiga. Sin embargo les reconozco un mérito: son capaces de sacarme de mis casillas en cero coma.

#6 Belen on 02.21.08 at 11:21 am

Pues, chico, a mí me pasa lo mismo casi siempre. Lo que pasa es que a mí esa habilidad no me convence, qué quieres que te diga.

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