Agresiones policiales en Almería

Esta mañana me ha llegado un escrito en el que un responsable del sindicato SOC-Almería denuncia dos casos de agresiones y abusos a inmigrantes en Campos de Níjar (Almería), por parte de la Guardia Civil y la Policía local. Creo que es obligado conocer esta denuncia, que no sólo tiene todo el aspecto de contar hechos verídicos, sino que además siembra la duda de si este detestable caso de maltrato se ha repetido o se repetirá en otras ocasiones.

La Guardia Civil y la Policía Municipal siembran el terror en Níjar

El miedo se ha apoderado de los inmigrantes en la zona de Campos de Níjar. Los actos de vandalismo se repiten y el perjuicio es enorme. El pasado martes 4 de septiembre, como el miércoles 7 de agosto de 2007, la Guardia Civil sembró el terror y la desolación entre los grupos de inmigrantes marroquíes. Esta vez, unos elementos de la Guardia Civil (en un 4X4 de matrícula XXXXX) se abalanzaron sobre las carteras de los pobres inmigrantes, “sucios moros”, para quitarles su dinero, los insultaron y amenazaron, y detuvieron a algunos recalcitrantes con falsos cargos. Los pobres “moros de mierda” no saben ya a qué santo encomendarse y gritan su indignación. Quieren que alguien los escuche y los ayude. Todos los que hemos encontrado están dispuestos a testificar.

La escena es digna de una película del Oeste: aquel miércoles 7 de agosto de 2007, sobre la una y media de la madrugada, cuando muchos de los ocupantes del lugar se disponían a sumergirse en los brazos de Morfeo, se escucharon ruidos de motor. Todo ocurrió en las tierras comunales de Níjar, en una casa en ruinas, ocupada por trabajadores inmigrantes marroquíes indocumentados en su mayor parte, en el cruce Albaricoques-El Barranquete de la Carretera 824 en dirección San José. Era una unidad de la Guardia Civil, apoyada por la policía municipal, la que venía a tomar posesión del lugar con estrépito y a la fuerza.

“Entonces escuchamos patadas en las puertas y gritos de ‘¡moros de mierda, hijos de puta, fuera de aquí!’. Fue un ’sálvese quien pueda’, algunos salieron sin zapatos y se metieron en la maleza. Eso provocó algunos heridos leves”, nos contaban el 11 de agosto cuando visitamos el lugar:

- Pero, ¿de qué os acusan los agentes para comportarse así?

- De nada. Somos gentes tranquilas y no comprendemos su actitud. Está claro que ellos pasaban por aquí de cuando en cuando, hacían su control y se iban. Una vez tuvieron que joder a dos de nuestros camaradas y los expulsaron porque eran reincidentes. Otra vez tomaron las huellas digitales de ocho de nuestros camaradas y los soltaron después. No somos santos y hay que reconocer que en un grupo de más de ochenta personas no pueden faltar ovejas descarriadas. Entre nosotros hay dos jóvenes que una vez se pelearon con cuchillos…

- Pero de ahí a meter a todo el mundo en el mismo saco…

- Hay más… Creemos que todo el mundo se quiere desembarazar de nosotros. Los agricultores también nos quieren dar la espalda, dicen que han hecho venir mano de obra de los países del Este, de Marruecos y de los países subsaharianos. Una vez, hace meses, una unidad de la Guardia Civil irrumpió en nuestra mezquita, y después de hacernos huir rompieron el Corán. Nuestra situación es invivible. Por su culpa, una vela que dejamos encendida en una de nuestras múltiples fugas causó el incendio de la habitación que servía de tienda a unos cuantos de nosotros.

- ¿Y qué pensáis hacer ahora?

- ¿Nosotros, hacer algo? Aunque se nos hubiera ocurrido algo, ¿tendríamos los medios? No. Que la policía nos deje en paz. ¿A dónde quieres que nos vayamos? Las cosas se nos complican cada día más. Sin trabajo, persecución policial, amenaza de sustitución de mano de obra… que esas personas comprendan que si estamos aquí es porque en nuestro país todo va mal…

El martes 4 de septiembre sólo fue un 4X4 de la Guardia Civil, sin estar acompañada de la Policía Municipal, como el miércoles 7 de agosto. Pero la manera de actuar fue la misma, si no peor.

“Los guardias llegaron sobre las 17 horas. Sorprendidos, estábamos a su merced. Nos hicieron vaciar los bolsillos y después se retiraron a su coche.Unos instantes después partieron, lanzando los portamonedas y la documentación fuera del coche. Para nuestra gran sorpresa, dentro no había dinero. Las sumas que nos quitaron oscilan entre 15 y 600 euros. Los guardias acusaron a tres de nosotros de resistencia y agresión a la autoridad, pero es falso, esos muchachos sólo les dijeron que no era normal que cogieran nuestro dinero y que eso era un robo. Un agricultor, testigo de los hechos y que trató de llamarlos al orden, ha sido amenazado con ser perseguido si abría la boca… los guardias lo acusarían de contratar ilegales…”

El SOC ha puesto a su abogado al servicio de los trabajadores y ha dirigido un informe detallado al Defensor del Pueblo Andaluz y al representante del Gobierno Central en Almería (el Delegado del Gobierno). Se ha redactado una lista de más de treinta testigos y de víctimas de esta caza al hombre. Ahora la pelota está en el campo de la Señora justicia, que ha fijado ya el juicio de los trabajadores marroquíes para el lunes 17 de septiembre de 2007, a las 11 horas y 45 minutos. Nosotros animaremos a que se fije también el de los gendarmes denunciados por los inmigrantes. Cuando así sea, diremos que viva el Estado de derecho.

Spitou MENDY, emigrante senegalés y responsable sindical del SOC-Almería.”

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