Hace 39 años fue asesinado en la escuela primaria de La Higuera, cerca de Valle Grande (Bolivia), Ernesto “Che” Guevara. Si hubiera seguido con vida, Guevara habría cumplido hoy 78 años.
Vengo cantando esta zamba
con redoble libertario,
mataron al guerrillero
Che comandante Guevara.
Selvas, pampas y montañas,
patria o muerte su destino.
Coincidiendo con ambas circunstancias, el presidente Evo Morales rinde hoy un homenaje al comandante, con el mejor motivo posible para el caso: la inauguración en la zona de uno de los veinte hospitales donados a Bolivia por Cuba.
Que los derechos humanos
los violan en tantas partes,
en America Latina
domingo, lunes y martes.
Nos imponen militares
para sojuzgar los pueblos,
dictadores, asesinos,
gorilas y generales.
Ernesto murió en Bolivia porque allí viajó para unirse a la guerrilla que intentaba luchar contra el Gobierno ultraderechista de Barrientos. El 8 de octubre de 1967, el Che y varios compañeros suyos fueron emboscados, heridos y apresados por un comando de soldados rangers bolivianos entrenados por el ejército estadounidense.
Explotan al campesino,
al minero y al obrero,
cuánto dolor su destino,
hambre, miseria y dolor.
Bolívar le dio el camino
y Guevara lo siguió:
liberar a nuestro pueblo
del dominio explotador.
Esos mismos rangers lo fusilaron ilegalmente de inmediato siguiendo una orden directa del presidente de la República, y expusieron su cadáver en la lavandería de un hospital cercano. A la CIA le interesaba mostrar al mundo la muerte de uno de los más poderosos enemigos del imperio estadounidense. Lo mismo se acaba de hacer hace unos días en Irak con el cadáver del jordano Al Zarqaui. Ahora como entonces el Gobierno estadounidense, lejos de mostrar arrepentimiento por asesinar ilegalmente a un enemigo de guerra, se vanagloria de su victoria.
En el mismo lugar en el que fue asesinado el Che Guevara alguien fabricó un santuario en el que algunos campesinos lo veneran como “San Ernesto de La Higuera”. Pobrecitos: el “Che”, a buen seguro, les diría que se dejasen de pendejadas.
A Cuba le dio la gloria
de la nación liberada.
Bolivia también le llora
su vida sacrificada.
San Ernesto de La Higuera
le llaman los campesinos,
selvas, pampas y montañas,
patria o muerte su destino.
Hay algo que me hace seguir admirando al personaje, después de todas las comemierderías que se han dicho de él: aún cultiva la enemistad de mucho asesino y de mucho asqueroso como aún quedan en el mundo.
Ya pueden ponerlo a parir si quieren: yo sé de quién estoy más cerca, y no es de los que lo asesinaron, sino del asesinado. Y así será siempre.
(Los versos pertenecen a la canción “Zamba del ‘Che’”, compuesta por Rubén Ortiz. Aquí podréis oírla interpretada por el gran Víctor Jara.)
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