El arbolito valiente

Con las cuatro gotas que han caído en Madrid, y los primeros rayos de sol de marzo, uno de los árboles del Paseo de la Castellana con los que cotidianamente convivo ha decidido adelantarse a los demás y ser el primero en reverdecer. Ha sacado un puñado de diminutas hojas verde claro de lo más pizpireto a saludar a la primavera. Los animales que viven por aquí, la mayor parte pequeñas aves e insectos variados, han acudido raudos a su sombra y a su cobijo, encantados con la esperanza de mecerse por fin en sus ramas bajo la cálida luz de abril.

Este valiente árbol nos ha abierto a todos sus vecinos el hambre de paseos al atardecer vestidos con ropas ligeras y el espíritu alegre. Sin embargo he de reconocer que mi planta preferida es muy imprudente: ninguno de sus compañeros, seguramente más cautelosos (y acaso más añosos), ha seguido sus pasos todavía. Es sabido que el riesgo de reverdecer antes de tiempo es elevado: si el tiempo cambia bruscamente, y las temperaturas bajan mucho, es probable que sus frágiles hojas no salgan adelante.

Le deseo de corazón toda la suerte. Espero que esas mismas hojas sean, ya maduras y más grandes, las que llenen de melancolía ocre el suelo del Paseo de la Castellana, el próximo otoño.

Pero aunque su esfuerzo no obtenga la recompensa esperada, los animalitos que lo frecuentan y los paseantes que lo admiramos tendremos en cuenta su irresponsable valentía.

0 comentarios ↓

There are no comments yet...Kick things off by filling out the form below.

Deja tu comentario